Nuestra Iglesia reanuda el camino

lopezmartinjulianMons. Julián López        Queridos diocesanos:

Agotada la pausa del verano, nos ponemos de nuevo en camino, cada uno personalmente y todos como Iglesia diocesana. Delante de nosotros, con el favor de Dios, se abre un nuevo curso pastoral en continuidad con los precedentes y en sintonía fraterna con las diócesis vecinas, especialmente con las de nuestra Provincia Eclesiástica y en comunión sincera y gozosa con la Iglesia universal que preside el Papa Francisco. Deseo, después del descanso estival, que os encontréis animosos y decididos para continuar la misión que el Señor nos ha confiado. Como sabéis, el curso se abre con la Semana de Pastoral, este año en su XV edición, una hermosa cifra. Nos espera, pues, una nueva e ilusionante etapa del programa pastoral del quinquenio 2015-2020 que tiene como lema “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio” (Mc 16,15) y como icono de referencia la visita de María a su pariente Isabel (cf. Lc 1,39-56). Confiemos, una vez más, en la gracia de Jesucristo y en la asistencia del Espíritu Santo.

Pero antes de referirme al nuevo curso pastoral y a sus orientaciones, permitidme recordaros que el “Año Jubilar de la Misericordia” permanece abierto hasta el 20 de noviembre, solemnidad de Jesucristo Rey del Universo y último domingo del año litúrgico, aunque todos sabemos que la misericordia del Señor es eterna y la Iglesia continuará anunciándola y ofreciéndola especialmente en los sacramentos. Por eso el Papa Francisco escribía en la Bula de anuncio del citado año: ¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! A todos, creyentes y lejanos, pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros” (n. 5).

Volviendo al tema del próximo curso y a la escena que seguirá sirviéndonos de referencia, la Visitación de María, permitidme invitaros centrar la atención en la indicación del evangelista san Lucas: “Maríaentró en casa de Zacarías y saludó a Isabel” (Lc 1,40). La escena es muy sugerente y no solo por lo que supone de obligada cortesía el saludar a los moradores de la casa que se visita. “Entrar” y “saludar”  tienen en este relato un gran significado. Entrar en la casa de Zacarías no fue para María simplemente el acceso a un hogar familiar. Ella quería participar en la alegría de su pariente Isabel porque había concebido un hijo cuando ya había perdido la esperanza de ser madre, noticia comunicada por el ángel del Señor como un signo especialmente indicativo de la providencia divina. Pero María era, además, portadora de otra grata y aún más extraordinaria noticia, su propia y futura maternidad que colmaría la expectativa del pueblo de la Antigua Alianza.

María, entrando en la casa de su pariente Isabel nos sugiere e invita de nuevo a ser “Iglesia en salida” como os recordé el curso pasado, Iglesia misionera y convencida de que ha sido enviada, sino Iglesia que “entra” también allí donde se desenvuelve la existencia de los hombres y mujeres de hoy, y “saluda” a los que viene a visitar. “Saludar” en el Evangelio significa mucho más que decir unas palabras amables. Jesús mismo invitaba a sus discípulos a manifestar y ofrecer la paz (cf. Lc 10,5), y con ella la gracia de Dios, la alegría, la esperanza, la fortaleza y el consuelo. Cuando Jesús resucitado se manifestaba a sus discípulos les saludaba de este modo: “Paz a vosotros”, provocando su gozo y entusiasmo. Recordadlo y ponedlo en práctica, hermanos y amigos, al comenzar el nuevo curso.

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma.Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968.CARGOS PASTORALESFue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984.Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983).Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993).Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989).El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril.El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede.En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella