“Dime cómo rezas y te diré cómo vives”

ruizmartorelljulianMons. Julián Ruiz Martorell              Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

En su viaje apostólico a México, el 16 de febrero de este año, en la homilía de la Santa Misa con sacerdotes, religiosas, religiosos, consagrados y seminaristas, el Papa Francisco afirmó: “Hay un dicho entre nosotros que dice así: “Dime cómo rezas y te diré cómo vives, dime cómo vives y te diré cómo rezas”, porque mostrándome cómo rezas, aprenderé a descubrir el Dios que vives y, mostrándome cómo vives, aprenderé a creer en el Dios al que rezas””.

En el desarrollo de estas frases, el Santo Padre nos dejó algunas lecciones importantes:

1) Nuestra vida habla de la oración y la oración habla de nuestra vida.

2) A rezar se aprende, como aprendemos a caminar, a hablar, a escuchar.

3) La escuela de la oración es la escuela de la vida y en la escuela de la vida es donde vamos haciendo la escuela de la oración.

La oración va creciendo conforme crece nuestra vida. Hay una experiencia inicial que hemos recibido en la familia y se va enriqueciendo en el contacto con la parroquia y las comunidades cristianas, y en la apertura a nuevos horizontes como la escuela, los grupos de oración y el testimonio de la comunidad eclesial que vive y celebra la fe, y reza con perseverancia y confianza.

San Pablo exhorta a Timoteo a vivir la fe con estas palabras: “Evoco el recuerdo de tu fe sincera, la que arraigó primero en tu abuela Loide y en tu madre Eunice, y estoy seguro que también en ti” (2 Tim 1,5). Hemos recibido de nuestros mayores una fe sincera y de ellos hemos aprendido a rezar de corazón.

Jesús, para introducir a sus discípulos en el misterio de su Vida, les mostró en todo momento -comiendo, durmiendo, curando, predicando, rezando- qué significa ser Hijo de Dios. Les invitó a compartir su vida, su intimidad y, estando con Él, les hizo tocar en su carne la vida del Padre. Les hizo experimentar en su mirada, y en todo su camino, la fuerza y la novedad de decir: “Padre nuestro”. En labios de Jesús, esta expresión no suena a rutina, ni a repetición, sino que tiene sabor a vida, a experiencia, a autenticidad.

Jesús nos invita, también a nosotros, a participar de su vida; nos invita a introducirnos en su corazón, un corazón que reza y vive diciendo: “Padre nuestro”. Son palabras nuevas que comunican una relación inédita, absolutamente novedosa y transformadora. El “Padre nuestro” es la síntesis de todo el Evangelio, el resumen de todas las palabras de Jesús, la vivencia fundamental de la presencia del Padre que nos manifiesta su iniciativa de amor y nos asegura su constante presencia y cercanía.

Es preciso aprender a decir “Padre nuestro” sin prisa, siendo plenamente conscientes del significado de estas palabras y dejándonos configurar por dentro por un amor que nos inunda, nos transforma y nos compromete.

Vivimos en una sociedad sin padre, por el rechazo explícito de la relación de la paternidad que nos precede, el olvido desmemoriado de nuestra condición de hijos y el oscurecimiento de nuestra dignidad de seres creados por amor y para amar. Por ello, es urgente decir de nuevo “Padre nuestro”; no solamente “Padre mío”, sino Padre de muchos hermanos, a quienes hemos de comunicar, con la oración y la vida, el camino que conduce hacia Dios. Mostrando cómo vivimos aprenderán a creer en el Dios al que rezamos.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.