Lo que nos acontece

RodriguezPlazaBraulioMons. Braulio Rodríguez             El verano que todavía estamos viviendo ha estado pleno de sucesos de todo tipo. Cada uno de nuestros lectores podría contar tantas cosas acaecidas en junio, julio y agosto… Algunos hemos vivido una Jornada Mundial de la Juventud, primero con días en la Diócesis de Poznan y, después, con el Papa Francisco en la ciudad polaca de Cracovia. Nuestros jóvenes recordarán sin duda los días pasados en Bochnia, esa pequeña ciudad que les acogió como hermanos católicos venidos de otras comunidades católicas y los días con el Papa, sobre todo la Vigilia del sábado y la Misa de domingo 31 de julio. Por otro lado, campamentos y todo tipo de actividades al aire libre han ayudado a niños, chavales y jóvenes de parroquias y movimientos en su crecer cristiano.

Nuestros seminaristas volvieron un año más de Moyobamba, tras su estancia en aquella Prelatura, muy cerca de nuestros misioneros y sus comunidades. Y en Fátima, con un nuevo encuentro de familias, se ha vuelto a mostrar la belleza de esta institución insustituible para el ser humano. Padres con sus hijos, con bastantes abuelos, han estado con sus bebés, y en esa “Guarde” tan especial; en los distintos campamentos, niños, chavales y adolescentes han sido cuidados con esmero y esfuerzo por sus monitores, sacerdotes y seminaristas. Una bendición de Dios. Los temas para los adultos, sobre todo para mamá y papás, las celebraciones, el retiro, el Rosario de las familias han conseguido aunar esfuerzos y conseguir un clima que tanto favorece la vivencia y el testimonio cristiano, y que, a mi entender dejan un regusto de alegría y paz.

Tras este recorrido, hemos entrado ya en septiembre, donde tantas cosas empiezan de nuevo, y, por el contrario, otras realidades de la vida diaria parece que permanecen inalteradas. He ahí la situación política y social de nuestra España, sin gobierno, con tantos ámbitos y problemas que requieren alguna solución. Nuestros políticos nos han defraudado una vez más, siguen encerrados en sus ideologías y personalismos. Y, ¿cómo afrontar el paro, otras reformas y soluciones a problemas reales? Se nota cada vez más un desaliento, un hartazgo de volver sobre lo mismo. Pero sobre todo, crece un desinterés hacia la “cosa pública” muy preocupante.

Siento que, pudiendo haber un aspecto positivo en esta situación política y social en que vivimos, el panorama inquieta. Sin duda, nuestros dirigentes o, mejor, los que en dos ocasiones hemos elegido para el Parlamento y el Senado españoles, deben aprender que no son tan importantes como muchos piensan de sí mismos. No es bueno funcionar con un Gobierno provisional, pero urge buscar el verdadero papel que nuestros representantes políticos juegan en la nación y dejar a un lado las rutinas. Hay aquí, pues, una oportunidad de cambio real, no del que nos dicen tantos partidos que viene a ser, en tantas ocasiones, “más de lo mismo”, y no cambio, que verdaderamente sirva para el bien común.

Pero, en mi opinión, preocupa y mucho el desapego de los españoles en general de la vida pública, y un desaliento que lleva a muchos a pensar que no tenemos solución, que somos tremendos, que lo que es normal en otros países aquí no se consigue. Que España es un desastre. No es así, pero en ese clima pueden crecer las soluciones disparatadas, la inclinación a empezar de cero, el choque frontal, sin buscar otras posibilidades. En definitiva, que el enfrentamiento político un tanto maniqueo entre los diferentes pase a los ciudadanos, al resto de los españoles.

Me gustaría que los hijos de la Iglesia no caigan en estos desalientos y sigan buscando soluciones, sin desesperanza, sino participando en la vida pública, que es mucho más que la vida y peripecias de los políticos. Sigo pensando que tiene que crecer la sociedad civil exigiendo que se busquen soluciones razonables a los problemas, y decrecer la vida política partidista, que, en el fondo, no busca el bien común.
+ Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.