La moralidad de las pasiones

PerezGonzalezFranciscoMons. Francisco Pérez           Cuando hablamos de pasiones automáticamente pensamos que son algo malo. Sin embargo se llaman pasiones aquellos sentimientos, emociones e impulsos que de forma espontánea nos hacen intuir lo que es bueno y lo que es malo. Según la tendencia que provocan inclinan a actuar bien o mal. Las pasiones son muy numerosas. Por ejemplo: el amor y el odio, el deseo y el temor, la alegría y la tristeza, la templanza y la ira son pasiones. Dice nuestro Señor que el corazón del hombre es donde se anidan las pasiones. De él sale lo bueno y lo malo: “Porque del interior del corazón de los hombres proceden los malos pensamientos, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, los deseos avariciosos, las maldades, el fraude, la deshonestidad, la envidia, la blasfemia, la soberbia y la insensatez” (Mc 7,21-22).

Entonces, ¿qué repercusión tienen las pasiones en la vida moral? En sí mismas no son ni buenas ni malas. Se califican si siguen la recta razón y la conciencia bien formada. Seguir en la práctica los sentimientos que impulsan al bien convierte las pasiones en virtudes, los actos malos en cambio se transforman en vicios.

El corazón ha sido señalado siempre como la fuente del amor. El amor es la pasión más grande que tiene el ser humano por ser a imagen y semejanza de Dios que es amor. El amor causa el deseo del bien, mientras que su contrario el odio provoca el mal. El amor produce una emoción de alegría mientras que el odio acarrea tristeza. “Sólo el bien es amado” (San Agustín, Trin, 8, 3, 4).
Se dice que las pasiones malas hacen perder la cabeza, es decir, la razón y la voluntad, y entonces la culpabilidad se ve disminuida o anulada. Hasta pueden llegar a convertirse en enfermedades. En efecto, las pasiones no son algo abstracto separado de la vida. Se dan en personas concretas. Nos preguntamos ¿por qué una persona llega a realizar una acción mala? ¿Cómo ha llegado a anularse la razón y la voluntad? Porque existe el pecado y el mal; existen los vicios por la repetición de actos maliciosos.

Cortar y atajar (los vicios) desde las pequeñas acciones. Oponerse a los principios, es decir, cortar las malas inclinaciones desde los orígenes del vicio antes de que tomen fuerza y se enseñoreen de forma irresistible. Santa Teresa de Jesús citando a San Bernardo dice: “Es necesario andar con la hoz en la mano cortando y segando las hierbas y espinas de los vicios” (Aviso VIII s 2). Es como cuando se detectan síntomas de una enfermedad, entonces es mejor prevenir que curar. Porque los vicios llegan a enfermar el alma, la entristecen y la embrutecen.

El Espíritu Santo es, con sus inspiraciones, el que sugiere la pasión, el deseo de la santidad buscando siempre la virtud. La caridad es la mayor de las pasiones que lleva a entregar la vida por los demás como lo hizo Jesucristo en su pasión, cruz y agonía. Es celo misionero, es paciencia y ofrecimiento de los sacrificios de los enfermos, es entrega de padres de familia, valentía de los mártires, riesgo de los defensores de la justicia, perdón y misericordia de los que sufren violencia, es perseverancia sin límites en la fe, es aliento en la plegaria de las personas contemplativas.
El Espíritu Santo lo es todo para conducir como maestro espiritual incomparable las inclinaciones de las personas hacia lo mejor. Lo expresa muy bien la Secuencia que se proclama en la fiesta de Pentecostés. Es luz, padre, don, fuente, huésped, descanso, brisa, consuelo: «Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero». Cuando se vive en Cristo podemos decir con el salmo: “Mi corazón y mi carne gritan de alegría hacia el Dios vivo” (Sal 84,3). Esta es una realidad muy hermosa en la vida cristiana que busca el gozo en la virtud y huye del vicio que es tristeza.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental.Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense.El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión.CARGOS PASTORALESDesde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad.El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017.Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).