Si Dios quiere

cortessorianoagustinMons. Agustí Cortés           A mediados del mes de julio pasado pudimos leer en “Catalunya Cristiana” la recensión y crítica cinematográfica de la película “Si Dios quiere”, del director E. Falcone. Su autor, Peio Sánchez, ya nos tiene acostumbrados a su mirada certera y autorizada sobre la producción cinematográfica en general i cada película en particular. Él,  buen conocedor del mundo del cine y de la cultura actual, busca ayudarnos a descubrir la relevancia que cada producción cinematográfica tiene para nuestra vivencia de fe y, en consecuencia, para nuestra acción pastoral.

Por lo visto esta película tiene el valor de presentarse como una comedia en torno a la vida cotidiana, pero que, sin dejar el tono de humor y cercanía, acaba destapando grandes cuestiones sobre el sentido de la vida. Concretamente sobre la aceptación o no de la realidad de un Dios, el Dios cristiano, que cambia radicalmente las decisiones concretas y compromete toda una vida (una vocación). En el fondo se trata del contraste entre un mundo secularizado, cerrado a la fe en un Dios personal, y el mundo creyente cristiano. Es sabido que en esto de tratar las grandes cuestiones sin salirse de lo cómico y cotidiano los italianos son unos maestros.

La expresión “si Dios quiere” formaba parte del lenguaje habitual de nuestros mayores, cuando se referían a proyectos futuros. El “hasta mañana, si Dios quiere” significa toda una profesión de fe en el Dios de la providencia, dueño de la historia, al tiempo que implícitamente manifiesta una voluntad de aceptación confiada de lo que nos traiga el mañana…

La vuelta al trabajo y, de alguna manera, el inicio de un nuevo curso, con el sobreañadido de una nueva etapa política, es un contexto que suscita en el creyente muchos momentos del “si Dios quiere” y, en oración, “si tú, Señor, lo quieres”.

Reconocemos que no podemos dejar de discernir y tomar decisiones respecto del futuro. Los más maduros en la fe, reconocen también que esas decisiones, en todos los ámbitos de la vida, han de ser ajustadas de la voluntad de Dios.

Sin embargo el libro de la Sabiduría nos recuerda:

“¿Quién conoce los proyectos de Dios o puede imaginar lo que desea el Señor? Los pensamientos humanos son titubeantes, son inseguras nuestras reflexiones” (Sab 9,13-14)

El profeta Isaías aun iba más allá cuando proclamaba:

“Porque mis caminos no son vuestros caminos y mis decisiones distan de las vuestras como el cielo de la tierra” (Is 55,9)

La Escritura no ha dejado sin respuesta este gran interrogante: la conversación con Dios no acaba en el silencio. Pero de momento, cuando iniciamos tantas cosas, como quien se ofrece a prestar un nuevo servicio, quien acepta un trabajo algo arriesgado, o quien asume un tratamiento médico que puede devolverle la salud, sabemos que es propio de una fe madura revivir sinceramente aquello que hace brotar la palabra “si Dios quiere”.

No podemos dominar el futuro, porque no somos Dios, sino pobres criaturas. Muchos, desde la increencia, encuentran difícil aceptar que sus planes fracasen o que surjan imprevistos fuera de control. Entonces se indignan y buscan culpables: “esto no puede ocurrir en una sociedad tan avanzada como la nuestra”, “algo o alguien ha fallado”…

Está bien que se piense así, pero un creyente no se conforma con eso. Se siente responsable del futuro, pero reconoce que no es él el señor. Hay otras manos, otros ojos, y otra voluntad, que conduce a buen fin, incluso aquello que hoy nos causa sufrimiento.

 

Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
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Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia.Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998.El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat.En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades.En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.