La evangelización del mundo, es tarea de todos

melgarviciosagerardoMons. Gerardo Melgar       Queridos diocesanos:

Estamos finalizan­do las vacaciones y a pocos días de reto­mar nuestro trabajo y comenzar un nuevo curso. Al comienzo del mismo me pare­ce importante que cada uno sepamos asumir la tarea que nos corresponde como corresponsables de la evangeli­zación de nuestro mundo.

El Señor un día envió a los Após­toles y en aquellas personas lo hizo a toda la Iglesia con estas palabras: «Id por el mundo entero y predicad el evangelio a toda la creación» (Mt 28, 18).

Todos los cristianos, por el hecho de estar bautizados, tenemos enco­mendada la misión de llevar el men­saje salvador de Cristo al corazón del mundo para que se conviertan y se salven.

Hay muchos que piensan, incluso cristianos, que la evangelización del mundo es responsabilidad y compe­tencia exclusiva de los sacerdotes y los religiosos. Ellos solo se lamentan de lo mal que está el mundo, pero no se sienten llamados a poner de su parte lo que esté en su mano para que ese mensaje salvador de Cristo llegue a todos los hombres.

La misión que Cristo encarga a la Iglesia es una misión propia de la Iglesia entera y de todos los bautiza­dos. Por el hecho de estarlo y serlo, somos parte de la Iglesia y, por lo mismo, participamos de la misión que esta tiene y debemos sentirnos responsables de lo que está sucedien­do en el mundo respecto a la evange­lización. Dos medios importantes tenemos a nuestro alcance para ejercer nues­tra responsabilidad evangelizadora: la palabra y el testimonio.

Por medio de la palabra trasmiti­mos a los demás el conocimiento de la persona de Jesús, su mensaje y su vida y les hacemos la llamada a se­guirle como discípulos suyos.

Por el testimonio animamos a otros a vivir el estilo peculiar que no­sotros encarnamos en nuestra vida como creyentes y confirmamos la veracidad de lo que anunciamos con nuestra palabra.

El testimonio es lo que ratifica nuestras palabras. Es de tal impor­tancia, y mucho más en un mundo como el nuestro en que todos esta­mos cansados de grandes discursos vacíos, que de él decía san Juan Pa­blo II: «el único evangelio que mucho hombre y mujeres de nuestra mundo actual van a leer es el testimonio que demos los cristianos».

Por medio de la palabra y del tes­timonio hacemos realidad nuestra responsabilidad de que el mensaje salvador de Cristo llegue a todos los hombres.

Al comenzar un nuevo curso he­mos de planificar nuestra vida de fe y trazarnos un progra­ma a se­guir para vivir y ser testigos de ella donde y con quien quiera que nos encontre­mos. Solo así será un curso realmente evangelizador para todos.

Con la palabra y el testimonio de­bemos ser transmisores de nuestra fe a los miembros de nuestra familia; debemos suscitar preguntas sobre Dios en aquellos que viven indife­rentes a la fe y a la persona de Cristo; y animar a cuantos se sientan con­fundidos y desanimados en el plan­teamiento cristiano de su vida.

Con la palabra y el testimonio de­bemos ser transmisores de nuestra fe a los miembros de nuestra familia; debemos suscitar preguntas sobre Dios en aquellos que viven indife­rentes a la fe y a la persona de Cristo; y animar a cuantos se sientan con­fundidos y desanimados en el plan­teamiento cristiano de su vida.

En el curso que comenzamos, ha­gámoslo con ilusión y entusiasmo de vivir nuestra vida como verdaderos discípulos de Cristo y testifiquemos nuestra fe delante de los demás para que nuestro actuar les estimule a ellos en la vivencia autentica de su fe en Él.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia.Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976.A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional.Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993).En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia.El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana.Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar.De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010).El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.