La Transfiguración del Señor

melgarviciosagerardoMons. Gerardo Melgar        El día 6 de agosto celebra­mos la fiesta de la Transfi­guración del Señor. En ella conmemoramos el mo­mento en el que Jesucristo se muestra ante sus discípulos predi­lectos: Pedro, Santiago y Juan, en todo el esplendor de su gloria. Aquellos discípulos la contemplan y quedan totalmente admirados y fortalecidos.

¿Por qué Cristo quiso mostrar su gloria a sus discípulos? El Señor les había ido instruyendo por el camino sobre lo que le iba a suceder: «Mirad que subimos a Jerusalén, y se cum­plirá todo lo que los profetas escri­bieron sobre el Hijo del hombre; será entregado a los gentiles, y será obje­to de burlas, insultado y escupido; y después de azotarle le matarán, y al tercer día resucitará». Ellos nada de esto comprendieron; estas palabras les quedaban ocultas y no entendían lo que decía. (Lc 18, 31 – 34).

Esta es la razón por la cual Cristo creyó necesario mostrar a sus dis­cípulos su gloria en todo su esplen­dor. Los discípulos, ante el anuncio de todo lo que le esperaba, habían quedado desanimados, sin fuerza, deprimidos, sin entender nada de lo que Jesús les anunciaba. Por eso, ante unos discípulos así de decaídos y deprimidos, Jesús cree necesario in­yectarles una fuerte dosis de ánimo, mostrándoles la gloria que les espera si perseveran hasta el final.

Este episodio, que contemplamos en el evangelio de esta fiesta, tiene plena actualidad para nosotros. Hoy existen muchos cristianos que se sienten decaídos, sin fuerza y deprimidos, ante un mundo tan ad­verso a la fe como les ha tocado vivir y sienten a veces la tentación de ha­cerse ellos también unos de tantos de este mundo; unos de tantos que solo valoran lo material, el pasarlo bien a costa de lo que sea, el no preocupar­se ni mucho, ni poco, ni nada, por su fe y vivir como si Dios no existiera; porque así se complicarían menos la vida que ahora, igual que hacen cuantos son ajenos a todo lo que sig­nifica Dios, y la fe y el seguimiento de Jesucristo.

Es necesario recordar a quienes se sientan así, que alguien les recuerde que los que se olvidan de Dios, los que viven al margen de su evangelio y de su vida no son verdaderamente felices; que la felicidad que perciben en los que son indiferentes y viven al margen de Dios es solo una felicidad aparente y totalmente efímera; que por dentro se sienten vacíos, que no encuentran sentido a tantas cosas como tienen que vivir y que las viven sin la luz de la fe.

Es necesario tener muy claro y es­tar plenamente convencidos de que un planteamiento sincero de fe lle­va necesa­riamente, a decir no a determi­nadas ac­titudes y formas de vida, así como a abrazar cuanto exi­ge la vivencia auténtica de esa fe.

Para ser un verdadero discípu­lo y seguidor de Cristo es necesario convencernos de que no podemos ser unos más del montón; unos más de los que está el mundo lleno; unos más de los que no creen y se conven­cen de que no necesitan a Dios.

Es necesario seguir poniendo de nuestra parte cuanto sea necesario para actualizar nuestra fe y vivir de acuerdo con sus exigencia, por­que solo así, conservando nuestra fidelidad vamos a poder contemplar, como aquellos discípulos predilectos de Jesús, la gloria que les espera, esa gloria, de la que San Pablo hablaba a los Corintios y les decía: «ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, la gloria que Dios tiene preparada para los que le aman» (1 Cor 2, 10).

Que Cristo, que con su transfigu­ración animó la fe de sus discípulos, anime también la nuestra, para que sigamos viviéndola en toda su exi­gencia, poniendo lo mejor de noso­tros mismos para lograrlo, para que perseverando hasta el final, a pesar de las dificultades que sintamos, me­rezcamos recibir la gloria que Cristo nos tiene.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia.Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976.A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional.Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993).En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia.El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana.Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar.De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010).El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.