Mons. Barrio aboga por “revitalizar la tradición cristiana y vivir los valores auténticos que han dado sentido a nuestra vida”

misasapostol-360x200El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio, abogó el lunes 25 de julio en su homilía de la Misa Solemne del Apóstol Santiago por recuperar la fe en Dios y los valores de la tradición cristiana en la sociedad, a fin de garantizar así una plena defensa de la dignidad humana. Monseñor Barrio apostó por “revitalizar la tradición cristiana y vivir los valores auténticos que han dado sentido a nuestra vida”. “La negación implícita o el rechazo explícito de Dios”, expuso,  “han contribuido a la perplejidad moral en que vivimos. Sin el coraje moral que hace salir del escepticismo, la sociedad no podrá superar los momentos de crisis”. El arzobispo compostelano presidió hoy la celebración litúrgica de la Solemnidad de Santiago Apóstol en la Catedral y aseguró que “olvidar la relación con Dios creador y salvador lleva a convertirnos en medida de todas nuestras actuaciones y búsquedas, generando la miopía espiritual y la ceguera humana”. Monseñor Barrio también explicó que “la pretensión de reducir la religión al ámbito privado contradice los principios de una sociedad verdaderamente democrática” y recordó que, tal y como señaló la Iglesia en el Concilio Vaticano II, “el ejercicio de la libertad religiosa requiere la ausencia de todo tipo de coacción por parte de personas, grupos sociales o del poder público, y que no se obligue a nadie a actuar contra su conciencia ni se le impida que actúe conforme a ella, pública o privadamente, solo o asociado con otros, dentro de los límites debidos”.

Monseñor Barrio vinculó hoy la promoción y defensa de la dignidad humana con la recuperación integral del legado cristiano. La fe transmitida por el Apóstol Santiago y por los demás apóstoles, dijo el arzobispo santiagués, “nos descubre la verdad de Dios y del hombre, y nos motiva a erradicar las causas de las que emergen guerras, odio, terrorismo, y penurias cotidianas”. En una homilía llena de densidad evangélica y de referencias  al actual momento histórico, monseñor Barrio señaló que “en la crisis humanitaria, moral y religiosa de Europa que se encontró a sí misma alrededor de la memoria de Santiago, y de España, en el contexto europeo, se percibe la “pérdida de la memoria y de la herencia cristianas, unida a una especie de agnosticismo práctico y de indiferencia religiosa, por lo cual muchos europeos dan la impresión de vivir sin base espiritual y como herederos que han despilfarrado el patrimonio recibido a lo largo de la historia”. Dijo también que “aumenta la dificultad de vivir la propia fe en Jesús en un contexto social y cultural en el que el proyecto de vida cristiano se ve continuamente desdeñado y amenazado” y apostó por “revitalizar la tradición cristiana y vivir los valores auténticos que han dado sentido a nuestra vida”. Lo cual, “nos ayudará por respeto a las personas que sufren y por coherencia evangélica, a asumir con tanta dignidad como fidelidad este momento histórico y a generar un ámbito cultural que no cierre sus ojos a la luz de la fe en medio de tanta sospecha y desconfianza”.

En este sentido, monseñor Barrio aludió a que “las inagotables fuentes del progreso humano son el culto a Dios, la caridad y la misericordia con el prójimo”. Y tras asegurar que “la pretensión de reducir la religión al ámbito privado contradice los principios de una sociedad verdaderamente democrática”, el arzobispo de Santiago de Compostela recordó que “donde no hay entrega por los demás surgen formas de prepotencia y sumisión impidiendo una auténtica promoción humana integral que conlleva respetar la vida, preocuparse de los ancianos y enfermos y no ser meros espectadores de personas víctimas de cualquier tipo de violencia”.

Monseñor Barrio afirmó que “la lógica del poder ha de cambiarse por la del servicio, la de la posesión por la del don, la del interés personal por la de la gratuidad. No olvidemos que el encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios”.

Además, en respuesta a la Ofrenda Nacional realizada en nombre del Rey por el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Ángel Santalices Vieira, monseñor Barrio encomendó a la intercesión del Apóstol a todos los pueblos de España, “de xeito especial ao pobo galego”; pidió por los frutos espirituales de la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia; y recordó a las víctimas del accidente ferroviario de hace tres años. “Lembramos”, dijo, “con afecto e na oración a quenes outros anos celebraban esta festa connosco e que o Señor chamou a súa presenza, confiando que gocen xa da felicidade eterna. Ninguén de nós pode esquecer esa sombra de dor que nas vísperas da festa do Apóstolo de hai tres anos extendeuse na cidade polo accidente ferroviario”.

Algunos datos de interés

La ofrenda al Apóstol

El día 25 de julio, Solemnidad del Apóstol Santiago, durante la misa solemne que se celebra en la catedral, el Rey o un delegado de la Casa Real, en representación del pueblo español, renueva la tradicional ofrenda al Apóstol Santiago, dando continuidad a esta tradición, instaurada por Felipe IV en 1643. En esta ocasión, el delegado regio será el presidente del Parlamento, Miguel Santalices.

La catedral

La Catedral de Santiago es la iglesia madre de la Archidiócesis Compostelana. En ella está la cátedra de su Arzobispo: de ahí el nombre de Catedral. Su singularidad radica en poseer la tumba del Apóstol Santiago, por lo que la convierte a partir del siglo IX en uno de los más importantes santuarios de toda la cristiandad. A él concurren peregrinos de todas las partes del mundo. Es, ante todo, casa de oración, y centro de vida sacramental, que propicia la reconciliación con Dios en el sacramento de la penitencia y el acrecentamiento de la vida cristiana en la Eucaristía. Su ámbito está cargado de resonancias históricas y palpitaciones artísticas.

El Cabildo de la Catedral

El cabildo, como colegio de sacerdotes que ejercen, en comunión con el Arzobispo y con la Iglesia universal, su ministerio sacerdotal en la Catedral de Santiago de Compostela sirviendo al Pueblo de Dios, tiene como cometido singular el de ser custodios de las reliquias del Apóstol Santiago.

Además, entre sus funciones ordinarias están:

>Preparar y celebrar las funciones litúrgicas en la Basílica.

>Solemnizar el día del Domingo y las fiestas.

>Celebrar, cotidianamente, la Misa conventual y la Liturgia de las Horas

>Ofrecer una adecuada atención pastoral y litúrgica a los fieles.

>Promover el culto Jacobeo.

>Asumir la responsabilidad histórica de la Catedral: origen y culmen del Camino de Santiago

>Acoger y alentar a los peregrinos.

>Fomentar los estudios históricos, culturales y artísticos de la tradición jacobea.

Historia de la catedral

Bernardo el Viejo, Maestro Admirable, y Roberto, inician la construcción de la Catedral Románica en el año 1075, bajo el reinado de Alfonso VI y siendo Obispo D. Diego Peláez. Tras esta etapa inicial, diversos avatares suspenden o, cuando menos, ralentizan las obras hasta que toman un nuevo impulso en tiempos del Arzobispo Gelmírez, en el año 1100, a cargo del Maestro de Platerías; poco a poco la construcción de la Catedral irá avanzando a lo largo del siglo XII, encargándose, en 1168, al Maestro Mateo, la terminación de la misma, incluyendo el cierre occidental y la construcción del Coro en la nave mayor, de manera que en 1211 se celebra la consagración de la Basílica con la presencia de Alfonso IX.

Aunque la estructura medieval se ha mantenido en lo fundamental, a lo largo de los siglos la Catedral ha ido variando su fisonomía con la construcción en el Renacimiento del Claustro y sus espacios anejos y, sobre todo en el Barroco, en que se realizan obras como la capilla mayor, los órganos, el cierre de la cabecera o la fachada del Obradoiro entre otras importantes actuaciones. Durante el Neoclasicismo se realiza la nueva fachada de la Azabachería y en los últimos cien años se han seguido realizando diversas actuaciones.

El Camino de Santiago

El Camino de Santiago, Primer Itinerario Cultural Europeo y Patrimonio de la Humanidad, es una de las más antiguas y principales vías de peregrinación de la cristiandad. Desde el descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago, innumerables peregrinos se han puesto en camino hacia Compostela, para venerar sus reliquias, conformando así toda una cultura jacobea a lo largo de Europa.

Santiago es una de las tres grandes ciudades de peregrinación del cristianismo, junto a Jerusalén y Roma. Cuando los cristianos europeos ven amenazada su fe por el avance del Islam, se afirman en ella peregrinando hacia el recién descubierto Sepulcro del Apóstol Santiago, a partir del siglo IX. Así se crearon paso a paso rutas que conducían a Santiago de Compostela, dando lugar una forma de unidad entre los diferentes países y regiones europeos. Los siglos XII y XIII fue la época dorada de la peregrinación a Santiago. Posteriormente, el Renacimiento y la Reforma se vieron acompañados por ataques al fenómeno jacobeo que, sin embargo, se mantuvo en pie, aunque con menor afluencia de peregrinos. La Bula de León XIII “Deus Omnipotens”, que verificaba la autenticidad de las reliquias apostólicas, significó un nuevo impulso a la peregrinación jacobea, creciendo a lo largo del siglo XX hasta nuestros días, en los que la peregrinación se muestra con fuerza y en auge.

La peregrinación a Santiago nos conduce a la Tumba de un Apóstol, uno de los Doce, que formó parte del círculo íntimo de Jesucristo y que fue responsable de la evangelización de Hispania, es decir, fue el transmisor de la fe original recibida de Jesús.

(Archidiócesis de Santiago de Compostela)

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