Marta y María

francomartinezcesaraugustoMons. César Franco         En el evangelio de hoy Jesús es acogido por Marta y María, hermanas de Lázaro, que vivían en Betania, cerca de Jerusalén. Mientras Marta se desvivía por servir a Jesús, María, sentada a sus pies, le escuchaba. Para Lucas, que narra la escena, es la imagen de la perfecta discípula que acoge a su Maestro. Marta se queja a Jesús de que su hermana la haya dejado sola en el servicio, queja comprensible si tenemos en cuenta que en oriente la hospitalidad tiene muchas exigencias. Jesús, en lugar de dar la razón a Marta, le dirige estas palabras que suenan a reproche o advertencia: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sola una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

Esta escena ha sido interpretada por algunos exegetas como una defensa de la vida contemplativa, representada en María, frente a la activa, cuyo icono sería Marta. En tiempo de Jesús no existía tal debate, por lo que la intención del evangelista parece ir por otro camino. Jesús habla de dos cosas que dan la clave de la escena: «lo único necesario» y «la mejor parte». Parece que con estas expresiones pretende dirigir la mirada de Marta hacia un horizonte más amplio que el de servir al huésped. Naturalmente, una comida requiere el servicio de atender la mesa, pero el hombre no se alimenta sólo de manjares selectos. Jesús, en su encuentro con la samaritana, pasa el tiempo hablando con ella y dejó pasar la hora de comer. Cuando los discípulos le recuerdan que no ha comido, Jesús les dice: «Yo tengo otro alimento que vosotros no conocéis», y añade: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió». Jesús, pues, parece decir a Marta que, mientras prepara un banquete material, se está perdiendo lo único necesario: el alimento de la palabra de Jesús. No es un desprecio al servicio de Marta, sino una advertencia de que lo material debe supeditarse a lo espiritual, sobre todo si se trata de la enseñanza de Cristo.

Se comprende que, al elogiar a María, diga que ha escogido la mejor parte. Escoger la mejor parte es propio del hombre sabio, del discípulo atento a la verdad. Jesús es, para todo discípulo, la mejor parte. Él mismo es el don, el legado del Padre, la herencia prometida. Como diría un salmo: Cristo es el lote de mi heredad y mi copa. Es decir, lo reúne todo: es el banquete ante el cual cesa cualquier otro preparativo de lo que el hombre puede darse a sí mismo con sus medios humanos. En su persona, Jesús lo resume todo y acogerlo en casa significa que todo lo trae él. María dio a Cristo la preeminencia frente a todo. Comprendió que la mejor parte era estar a sus pies —actitud propia del discípulo— y alimentarse de sus palabras.

Muchas veces, la relación que el cristiano mantiene con Cristo se reduce a hacer cosas por él. No está mal, si pensamos que el mundo necesita apóstoles. Pero antes que hacer cosas, el Señor nos llama a ser discípulos. Discípulos que sean misioneros, como dice el Papa Francisco. Es posible que nos lancemos demasiado aprisa a la misión, sin haber escuchado al Maestro, sin pasar tiempo a sus pies escuchando su verdad. Quizás por eso, nuestras acciones sean tan poco fecundas. En el debate sobre la preeminencia entre la vida contemplativa y la activa, santo Tomás de Aquino terció con una fórmula en la que resolvía la cuestión diciendo que la vida perfecta es la de Cristo. No se fue por las ramas, sino que dirigió su mirada al núcleo de la cuestión: contemplata allis tradere, dijo, definiendo así la vida de Cristo. Entregar a otros lo contemplado. Seguro que María hizo esto bien: entregó a otros lo que había recibido como discípula a los pies de Cristo.

 

 

+ César Franco Martínez

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983.CARGOS PASTORALESFue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996).El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año.Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”.El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017.Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).