Obras de Misericordia (VI)

gimenezvallssalvadorMons. Salvador Giménez          Retomamos nuestro comentario sobre las obras de misericordia que nos propone desde siempre la Iglesia a todos los cristianos y en este Año de la Misericordia nos insiste el papa Francisco. La última reflexión sobre esta serie se publicó el pasado día 24 de abril.

Hablamos hoy de la sexta obra corporal REDIMIR A LOS CAUTIVOS y a todos nos evoca esta realidad a cárceles y libertades, a personas presas y privadas de libertad con personas que legislan, aplican leyes y juzgan a quienes las incumplen con las penas correspondientes. Siempre ha sido una tragedia la falta de libertad aunque la gama de situaciones vivida por el ser humano es muy diversa, desde los presos por haber caído en las garras de la delincuencia hasta quienes son secuestrados por no renunciar a su fe o a sus convicciones. En todos existe un corazón que sufre y es digno de ser atendido. Es una exigencia para todos los cristianos que se fundamenta en los textos de la Sagrada Escritura y, sobre todo, en las palabras y los gestos de Jesucristo.

Recordad algunas frases: “Saca mi vida de la prisión” (Salmo 142), “…que impuse a vuestros antepasados cuando les saqué de Egipto” (Jer 11,4) o toda la historia de la liberación del pueblo de Israel, narrada en el libro del Éxodo. Es Cristo quien ha traído la libertad como nos lo dicen varios textos de las cartas de san Pablo tratando de explicar la finalidad de su venida “…me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad” (Lc 4,11). Una liberación del sufrimiento, del pecado y de la muerte con gestos de ternura y de misericordia.

Os invito a conocer realidades que ayudarán a practicar esta obra de misericordia: la pastoral penitenciaria, con voluntarios que se acercan y acompañan a los presos en la cárcel; la Orden de la Merced (en nuestra ciudad los mercedarios regentan una parroquia) creada hace más de 700 años para la redención de cautivos. Existen otros grupos con atención preferente a los presos. Participad en esta noble misión que puede conseguir crear espacios de felicidad a estos hermanos nuestros.

Otra obra espiritual SUFRIR CON PACIENCIA LOS DEFECTOS DEL PRÓJIMO merece también nuestra atención.

En el enunciado aparecen dos palabras, sufrir y paciencia, que resultan incómodas para aplicarlas a la vida propia y ajena. A veces incomprensibles para nuestro mundo actual, muy dado a esconder todo lo que suponga sufrir o a rechazar todas sus consecuencias. La paciencia es definida en el diccionario como una disposición adquirida que tiene que ver con la capacidad de sufrir y tolerar desgracias y adversidades sin quejarse ni rebelarse. En nuestro caso no recurrimos a la filosofía para explicar este hábito adquirido y la aceptación del sufrir, sino a la Sagrada Escritura.

En el Antiguo Testamento se describe a Dios como el paciente y también con su modo de relacionarse con los hombres, de forma particular con los que rompen su Alianza; con los pecadores (Is 48,9; Os 11,8). En el Nuevo Testamento los cristianos somos invitados a mostrar un carácter semejante siendo imitadores de la paciencia de Dios (Mt 18,26.29; 1Co 13,4; Ga 5,22; Ef 4,2) sabiendo que nunca es estrictamente pasividad y que tampoco nace de las propias capacidades humanas. Su fuente es siempre el Amor y es un don que se alimenta y desarrolla con la esperanza.

Sólo con cariño hacia quienes manifiestan defectos, ignorancias y carencias podemos ayudarles a reconocer y a vivir la misericordia. Seguro que tenéis cerca personas que han sabido llevar a buena práctica esta obra. Imitadlas.

 +Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia.CARGOS PASTORALESInició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001.El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.