Virgen del Carmen

melgarviciosagerardoMons. Gerardo Melgar          Pocas advocaciones de la Virgen han tenido tanta devoción a través de los siglos como es esta de la Virgen bajo la advocación del Monte Carmelo: la Virgen del Carmen.

Desde que en el siglo XIII se apareciera la Virgen al Superior General de los Carmelitas y le entregara el hábito y el escapulario, la devoción a la Virgen del Carmen se fue extendiendo por toda Europa, y España fue una de las naciones donde pronto su devoción por la Virgen del Carmen fue adquiriendo una devoción especial.

Los hombres del mar la tienen por su fiel protectora, la Marina española la tiene como patrona. Ella es la Estrella de los Mares.

María es muy querida por los hombres y mujeres del mar, honrada y festejada por la Marina Española y admirada por todos los discípulos de su Hijo, porque ella es la Estrella del Mar, que ilumina el camino, que es como el faro seguro que conduce a Cristo, Puerto de Salvación.

María, para nosotros, es siempre luz en nuestro caminar, faro seguro que orienta hacia Cristo, puerto seguro de salvación.

Y lo es precisamente porque ella vivió como nadie lo que Jesús propone a aquel letrado de la Ley como condición para alcanzar la vida eterna: «amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser, y al prójimo como a ti mismo».

La vida de María es un canto al amor a Dios y al amor a los hermanos.

Amor a Dios Su vida entera es una vida consagrada a Dios y al cumplimiento de lo que Dios le pedía:

Por amor a Dios, está siempre atenta a lo que Dios puede pedirle, descubriendo, desde esa escucha, los planes de Dios sobre ella; por amor a Dios, se pone plenamente a su servicio y de cuanto Él le pedía; por amor, ante el anuncio del Ángel de parte de Dios que iba ser la Madre del Salvador, ella pronunció su «hágase en mi según tu palabra», y esta va a ser la respuesta constante de su vida toda: tanto cuando las cosas le son favorables y a Cristo le aclama el pueblo como un verdadero profeta, buen predicador y gran milagrero, como cuando pasaba por momentos de dolor y angustia viendo a su Hijo condenado a muerte y muriendo en la cruz, ella va a seguir diciendo «hágase». Y por amor a Dios antepone siempre los planes de Dios a sus propios planes.

Ante un ejemplo como el de María tenemos todos que preguntarnos qué puesto ocupa Dios y sus planes sobre cada uno de nosotros en nuestra propia vida. ¿Somos capaces de anteponer los planes de Dios a los nuestros o queremos que sea Dios el que se acomode y amolde a nuestros planes personales?, ¿somos capaces de darle al Señor nuestro «sí» incondicional a lo que Él pueda pedirnos en cada momento de nuestra vida, tanto en los momentos buenos, como en esos otros llenos de dificultades?, ¿realmente nos preocupa nuestra vivencia de la fe o es algo ante lo cual nos sentimos indiferentes, o la tenemos como opcional en nuestra vida, como que diera igual creer que no creer?

Amor a los hermanos

Su vida fue un pleno servicio y amor a los semejantes, a todos cuantos la necesitaron ella estuvo siempre atenta a sus necesidades para atenderlas.

Estuvo atenta y sirvió a su prima Isabel en el momento del parto; estuvo atenta e intercedió ante su Hijo, cuando a aquellos novios de las bodas de Caná se les terminaba el vino de la boda; sirvió a Jesús y sus discípulos; y está siempre atenta a nuestras necesidades para atendernos como hijos suyos en todo cuanto podamos necesitar.

Pidamos a la Virgen del Carmen que sea nuestro faro, nuestra luz en la travesía de la vida, que sepamos imitarla e, imitándola, seamos para otros testimonio, que animemos con nuestra vida a vivir la fe.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
Acerca de Mons. Gerardo Melgar 300 Articles
Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.