«¿Quién es mi prójimo?»

francomartinezcesaraugustoMons. César Franco       Hay preguntas que son claramente retóricas y buscan justificarnos ante los demás. Es la que plantea el maestro de la ley a Jesús en el evangelio de hoy. Dice Lucas que, «queriendo justificarse» por haber preguntado algo que debería saber —¿cómo alcanzar la vida eterna?—, y habiéndole Jesús mostrado que el camino para lograrla era el amor a Dios y al prójimo, el rabino le hace esta pregunta: «¿Y quién es mi prójimo?». Jesús, en lugar de responder directamente, le cuenta una historia a modo de parábola, conocida como la del buen samaritano. En esta parábola, que, según algunos estudiosos, podría estar basada en un hecho real ocurrido por aquellos días, un judío que bajaba de Jerusalén a Jericó fue atacado por salteadores que le dejaron medio muerto al borde del camino. Tres personajes se cruzan en esta historia: un sacerdote, un levita y un samaritano. Los dos primeros pasaron de largo, posiblemente porque subían al templo a orar y no podían perder la pureza ritual con la sangre de un malherido. El tercer personaje era un samaritano, que fue quien se compadeció de él, curó sus heridas con aceite y vino, lo montó en su cabalgadura y lo llevó a una posada donde encargó al posadero que cuidara de él hasta que a su vuelta le pagara lo que había gastado con sus atenciones.

Es de sobra conocido que en el tiempos de Jesús, judíos y samaritanos se consideraban enemigos irreconciliables. Les separaban no sólo la tierra —la Samaría pagana y la Judea religiosa— sino su concepción del culto y otras tradiciones. Baste recordar como ejemplo de esta enemistad las palabras de la samaritana a Jesús cuando éste, sentado sediento junto al pozo de Jacob, que está en Samaría, le pide de beber. La mujer, sorprendida, le dice: ¿cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí que soy samaritana?

El hecho de que Jesús haya escogido al samaritano como el único que se compadece del judío apaleado y herido al borde del camino, es el dato que centra la enseñanza de la parábola y prepara la respuesta de Jesús a la pregunta del maestro de la ley: ¿Quién es mi prójimo?  Jesús deja claro que el prójimo es el que nos necesita en cualquier momento, aunque sea un enemigo nuestro. La caridad no conoce diferencias de clase, cultura, raza o religión. Prójimo es el necesitado de nuestra ayuda, cualesquiera que sea la circunstancia en que se encuentre. Así lo entendió enseguida el maestro de la ley, cuando, al acabar la historia, Jesús le preguntó: «¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». La respuesta no se hizo esperar: «El que practicó la misericordia con él». Y Jesús remachó su argumento: «Anda y haz tú lo mismo».

Nuestro concepto de prójimo adolece de muchos prejuicios. Amamos a los que nos aman. Hacemos el bien a amigos y compañeros. Ayudamos a quienes pueden devolvernos el favor. O discriminamos en razón de conveniencias sociales, religiosas y políticas. Jesús critica estás posturas en varios pasajes del evangelio. ¿Qué mérito tenemos, nos dice, si amamos a los que nos quieren? Amar al enemigo, incluso al enemigo de Dios, es nota distintiva del cristiano. Así hicieron los mártires perdonando a sus verdugos que actuaban con odio a la fe. Jesús tuvo por prójimos, y los trató con compasión, a publicanos y prostitutas, a sus verdugos y torturadores, a leprosos intocables y marginados de la sociedad y del culto a Dios. Tuvo por prójimos a los ladrones crucificados con él, y a uno de ellos, que le pidió acordarse de él, le prometió el Reino de los cielos. Toda persona es prójimo, y para alcanzar la vida eterna hay que cumplir la sentencia de Cristo: «Anda y haz tú lo mismo».

 

+ César Franco Martínez

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983.CARGOS PASTORALESFue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996).El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año.Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”.El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017.Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).