¿Qué puedo hacer durante el verano?

PardoArtigasFrancescMons. Francesc Pardo i Artigas         Los meses de julio y agosto normalmente son los que la mayoría de personas que tienen un trabajo estable, aprovechan para tomarse unos días o semanas de descanso, ya sea alejados del domicilio habitual, u organizando pequeñas excursiones.

La mayoría de niños y jóvenes participan en colonias, campamentos de verano, propuestas especiales, acompañan a sus padres en las respectivas actividades o desde casa organizan su tiempo libre.

Ofrezco esta reflexión con el deseo de ayudar a “vivir” estos meses con intensidad y provecho.

–  Pensar en un mismo. Sí, debemos pensar en cada uno de nosotros, no por egoísmo, sino porque tenemos necesidad de ello.

El trabajo diario, las responsabilidades familiares y aquellas que se hayan podido asumir en el ámbito de las instituciones provocan que la vida personal tome un ritmo acelerado. Con frecuencia no se tiene tiempo para descansar, reflexionar sobre la propia vida y la de quienes nos rodean, orar, leer o serenarse por medio de actividades lúdicas o aficiones personales.

Vale también para los jubilados profesionalmente, pero no “jubilados” de otras responsabilidades que por motivos familiares o de voluntariado han asumido.

Buscar tiempo para el silencio, darse cuenta de la presencia y la acción de Dios en la propia vida, contemplar la naturaleza, adentrarse en algún bosque, entrar unos instantes en una iglesia, leer algún libro o artículos que ayuden a entender el momento que vivimos o gozar del placer de la lectura, de escuchar música… dejando de lado otros mensajes de distracción que nos llegan cada día a través de los medios de comunicación… debería ser un ejercicio prioritario para mantener la serenidad, el equilibrio y redescubrirnos nuevamente como personas.

Además, esta actitud es del todo necesaria para pensar en los demás, para fijarnos en aquellos que caminan junto a nosotros.

–   Pensar en los demás… en la propia familia.

Durante “el curso” ciertamente que se vive en familia, pero a menudo el ritmo frenético del trabajo, de las responsabilidades, de los horarios de estudio o de otras actividades, provoca déficits de comunicación y atención personalizada a cada persona y de momentos para compartir nuestra fe. Durante estos meses podemos intensificar la necesaria comunicación, la atención a cada miembro de la familia, para escuchar, entender, compartir, orar, acompañar, valorar, ayudar, jugar…

Puede suceder que quienes comparten la vida, aún sin querer, vivan más de espaldas que de cara. Durante este tiempo podemos cambiar de actitud.

–   Pensar en los demás… el grupo, las amistades.

Pero hacerlo desde la distancia necesaria que permita objetivar las situaciones. Una mirada que permita agradecer, revisar actitudes y personas, valorar si somos testimonios de la propuesta de vida de Jesús asumiendo algún compromiso.

–   Pensar en la sociedad: pueblo, ciudad, país.

Esta actitud va desde conocer mejor, valorar y respetar los lugares donde pasamos algunos días o buscamos descanso, hasta cumplir los deberes que tenemos como ciudadanos.

 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 412 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.