Mª Antonia Moreno, Misionera Eucarística de Nazaret: «¡Tenemos un fundador santo!»

Málaga María Antonia MorenoMª Antonia Moreno es la superiora de la comunidad de Misioneras Eucarísticas de Nazaret de Málaga. Hace unos días recibió la mejor noticia de este año, el fundador de su congregación, el beato Manuel González, será proclamado santo por el papa Francisco el próximo 16 de octubre, en Roma.

¿Cómo recibió la noticia de la fecha de canonización?

Con alegría y gratitud. Desde muy temprano estábamos expectantes. Aunque iniciamos la jornada con nuestras actividades habituales, parecía que se había parado el reloj con la noticia. Y en segundos llovieron las llamadas, mensajes, twiters… Intercalamos las noticias desde las campanas de la catedral de Sevilla tocando a las expresiones de nuestras hermanas de América celebrando. ¡Tenemos un Fundador SANTO!

¿Qué significa para usted, como hermana nazarena?

La confirmación de su santidad me llena de gozo y gratitud, y me interpela la vida. Alegría y agradecimiento por el reconocimiento de la Iglesia; Interpelación porque he sido llamada a seguir sus intuiciones y testimonio, y a seguir compartiendo el don del Carisma que él nos legó en fidelidad creativa, como nos dice el Papa.

¿Qué tres aspectos destacaría usted de la figura de D. Manuel González?

En primer lugar, la certeza de la presencia en el Dios vivo de la Eucaristía. Su palabra repetida en su abundante literatura es: ¡ESTÁ!, refiriéndose a Jesucristo Sacramentado, y que incluso quiso que le grabaran en la lápida de su sepultura. Dejó escrito: “Allí, descubrí un Jesús vivo que me miraba… Una mirada que se clava en el fondo del alma y no se olvida nunca”. En segundo lugar, su celo apostólico. Todo en su vida era oportunidad y preocupación por hacer que cada persona fuera reconocida como tal, viviera feliz y en amistad con Jesucristo. Por ello no perdió ocasión para hacer escuelas católicas en Huelva, Patronatos, granjas agrícolas o bandas de música para atraer a todos hacia el Amigo bueno del Sagrario. Su vida se puede resumir, en expresión suya, en un “viaje de ida y vuelta. El de ida: de Cristo al pueblo; y del pueblo a Cristo, el de vuelta”. Por último, su preocupación por los sacerdotes y su dedicación a ellos. El Seminario de Málaga, construido desde la fe y la confianza, como consta en las crónicas: “Con cero pesetas, pero millones de confianza en la Providencia”, da buena razón de ello. Dirá que sueña “Un Seminario en el que la Eucaristía sea e influya lo más que pueda ser e influir. Esto es: Un seminario sustancialmente eucarístico”.

Explíquenos cuáles han sido los milagros que han llevado a D. Manuel a los altares.

En Requena de Campos (Palencia), en diciembre de 1953 y en la persona de Sara Ruiz Ortega, que entonces tenía 18 años, se dio el primer milagro de Manuel González. Estaba desahuciada por los médicos a causa de una gravísima peritonitis tuberculosa, que la había dejado paralítica. Francisco Teresa León hizo que se le pusieran la reliquia de Manuel González bajo la almohada, sin que ella lo supiera, y comenzaron una novena de oración por su intercesión. A partir de ese momento, y de forma absolutamente inexplicable para la ciencia médica, se produjo un cambio brusco y radical en el estado de la enferma que, pocos días después, tras cinco años de gravísima enfermedad, se levantaba y hacía vida normal. El milagro que lo hará santo consistió en la curación inexplicable en 2008 de una mujer de Madrid que sufría un linfoma agresivo. La providencia puso en su camino al mismo sacerdote palentino, Francisco Teresa León, quien entregó a su marido una oración con la novena y una reliquia para que se encomendara al beato. El día que supuestamente comenzaba su tratamiento oncológico, los médicos no acertaban a constatar que no había rastro de su enfermedad.

(Encarni Llamas Fortes – Diócesis de Málaga)
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