El mal uso de la libertad

PerezGonzalezFranciscoMons. Francisco Pérez           Al fondo del binomio: libertad y pecado, está la pregunta ¿realmente somos absolutamente libres o tenemos muchos condicionantes que merman la total libertad para obrar o no obrar, hacer una cosa u otra, de una manera o de otra?

Los filósofos antiguos llamaron a la capacidad de elegir “libre albedrío”. Platón tenía una visión dualista del ser humano, así como San Agustín, seguidor de su filosofía. Según esta concepción lo corporal era la causa que mancillaba la pureza de lo espiritual. Después llegaron las grandes disquisiciones y polémicas de la escuela de teología de Salamanca del siglo XVI sobre el libre albedrío, la omnipotencia de Dios, la gracia y la predestinación. Nos interesa citar aquí estos desafíos morales sólo para mostrar lo intrincado que es el tema de libertad y pecado y poder apoyarnos en la síntesis más acertada, que da el Catecismo de la Iglesia Católica.

“La libertad del hombre es finita y falible. De hecho el hombre erró. Libremente pecó. Al rechazar el proyecto del amor de Dios, se engañó a sí mismo y se hizo esclavo del pecado. Esta primera alienación engendró una multitud de alienaciones. La historia de la humanidad, desde sus orígenes, atestigua desgracias y opresiones nacidas del corazón del hombre a consecuencia de un mal uso de la libertad”. (nº 1739).

Algunos dicen que son libres cuando “hacen lo que les apetece o lo que les da la gana, lo que es su goce y satisfacción o cuando dejan de controlarse”. Esto es libertinaje, que busca sólo su bien personal egoísta, pero que resulta en definitiva ser su desgracia. Se olvidan de que viven relacionados con otras personas, que hay que tener en cuenta y de la responsabilidad personal de cada acto, que es imputable a quien lo hace. El egoísmo excluye la fraternidad y la ley moral, rompe la caridad con los demás y va contra la propia libertad. La libertad no consiste en hacer lo que uno quiere.

El pecado esclaviza. En una de la diatribas de Jesús con los judíos dijo a los que habían creído en Él: “Si permanecéis en mi palabra, seréis en verdad discípulos míos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 831-2) Al replicarle que nunca fueron esclavos, Jesús les respondió: “Todo el que comete pecado es esclavo del pecado” (Jn 8,34). Jesús afirma que el pecado es oposición a la voluntad de Dios y sumisión al diablo. Ésta es la más grande de las esclavitudes. Los hijos de Dios gozan de la libertad sana y verdadera, que consiste en hacer el bien (Rm 8,21) y no así los hijos del demonio y de las tinieblas que están sometidos al mal.

Por eso San Pablo afirma: “Para ser libres nos libertó Cristo: manteneos, pues, firmes y no os dejéis someter por el yugo de la esclavitud” (Gal 5,1). La gracia no condiciona la libertad, sino que le ayuda para elegir siempre el buen camino. Así, somos más libres cuanto más seguimos las instrucciones del Espíritu Santo para trabajar en la Iglesia por la salvación del mundo.

Algunas veces, puede disminuir la responsabilidad de una acción por factores externos como la presión social o motivos internos, como desequilibrios psicológicos que suponen violencia, temor o ignorancia. La libertad más plena consiste en ordenar todas las acciones a Dios que es el Supremo Bien. Los cristianos al ejercer el derecho a la libertad, especialmente en religión y moral, cumplimos una exigencia inherente al respeto a lo más profundo del ser humano, que son sus decisiones fundamentales de conciencia. Recordamos a los Apóstoles que afirmaban ante el sanedrín que los juzgaba: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch 5, 29). Sólo es libertad verdadera aquella que elige siempre el bien. Cuando se anula la verdad se pierde la libertad. Por eso pedimos en una oración: “Dios omnipotente… que podamos libremente cumplir tu voluntad” (Domingo XXXII del Tiempo ordinario, Colecta: Misal Romano).

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).