Un verano para crecer

cerrochavesfranciscoMons. Francisco Cerro        Nuestra diócesis, que vive con gozo el XIV Sínodo Diocesano, entra en momentos claves con la profundización para la creación de un laicado cada vez más formado y más transformado en un mundo cada vez más necesitado de Misericordia.

El Sínodo debe ser una puesta en escena de la corresponsabilidad.

Todos somos llamados a vivir la conversión pastoral, es decir, el que entre todos, desde el Bautismo, somos llamados a “renovar y fortalecer la fe”.

El verano debe ser un tiempo para descansar, que es la mejor manera de invertir en un mejor servicio. También un tiempo para dedicarse a crecer por dentro en una acogida a las ofertas de espiritualidad de nuestra diócesis. Desde el cursillo de verano a los retiros y ejercicios espirituales pueden ser momentos para dedicar al Señor y poder también escuchar la voz del Maestro que nos sugiere: “Venid a un lugar a descansar”.

Es un tiempo precioso para dedicarse más a la familia. Familia que reza, que convive, que comparte, que se dedica tiempo, permanece unida. Así lo recuerda el papa Francisco en su preciosa exhortación postsinodal sobre la alegría de la familia. Sería un gran momento, el verano, para leer este gran documento firmado por el papa Francisco. Os aconsejo también en este tiempo la lectura de tantos buenos libros que nos ayudan a crecer y a cultivar todas las virtudes y valores que necesita el corazón humano.

Por último, verano también es ese tiempo estival para compartir con los amigos. Momentos para hacer peregrinaciones, para turismos culturales, para vivir las fiestas. Todo lo humano nos interesa a los discípulos de Jesús. No podemos perdernos estas ofertas para que sigamos apostando por humanizar la sociedad para crear una realidad social más rica, donde podemos ir creando unas relaciones nuevas a través de tantos encuentros culturales. El reflexionar, orar, leer sin prisa es una buena inversión.

Los pensadores actuales que apuestan verdaderamente por la persona nos recuerdan que el gran reto es devolver y recordar que tenemos alma y que no podemos vivir de consumismo y de tantas cosas que a veces nos impiden crecer por dentro para servir por fuera.

Hagamos un verano distinto. Construyamos entre todos una realidad nueva convencidos, con el papa Francisco, que otro mundo es posible.

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.