Junio: mes del Corazón de Jesús

melgarviciosagerardoMons. Gerardo Melgar       No quiero terminar el mes de junio sin dedicar una reflexión que nos ayude a acercarnos al corazón de Cristo para aprender la gran lección que Él nos da: El amor. Acercarse al Corazón de Jesús es descubrir en Él un corazón inflamado de amor y en el amor. La vida de Jesús fue una vida al servicio de dos grandes amores:

El amor del Padre

De tal forma ama Cristo al Padre, que su vida toda va a estar sustentada y no va a tener otro objetivo que hacer la voluntad del Padre, convirtiéndose el cumplimiento de dicha voluntad en su mismo alimento. Su Padre para Él lo es todo. Él y el Padre son una misma cosa, por eso, Jesús va a estar en continuo trato con Él: en los momentos especialmente difíciles en los que le va a pedir que le dé fuerza para cumplir su voluntad, sabiendo renunciar a la suya propia y en los demás momentos de serenidad y de la actividad. Continuamente va a elevar los ojos al cielo para decir: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado» (Jn 11, 41).

Él ha sido enviado al mundo para decirnos a todos cómo es su Padre. Esta es la gran novedad de la manifestación de Cristo. Él es el verdadero rostro de Dios, como nos lo recuerda el Jubileo de la Misericordia que estamos viviendo este año: nunca aparece como un Dios lejano, rencoroso o vengativo, sino como un Padre misericordioso, a quien se le conmueven sus entrañas por las flaquezas humanas; un Dios Padre, que busca al hijo perdido, le abraza y le llena de besos y prepara una fiesta porque ha vuelto a casa. La vida de Cristo es un verdadero canto de amor al Padre.

El amor a los hombres

Él ha sido enviado por el Padre al mundo para ofrecer a los hombres la salvación: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados» ( 1 Jn 4,9). Él ha venido al mundo para entregar su vida por amor a los hombres. Por eso, podrá decir que «nadie tiene mayor amor que quien da la vida por su amigos, vosotros sois mis amigos» (Jn 15, 13). El amor de Cristo a los hombres es un amor de entrega, de servicio, de perdón, de predilección, especialmente:

Por los discípulos

Jesús tuvo un amor de especial predilección por los discípulos. Les llama amigos, les comunica todos sus secretos, algo que solo se hace con los verdaderamente amigos; reza por el ellos al Padre (Cfr. Jn 15).

Por los pobres los enfermos y necesitados

Les llama bienaventurados: «Bienaventurados los pobres» (Lc 6, 20). Se hace uno de ellos, se identifica con ellos: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25, 40).

Por los pecadores

Condena el pecado pero ama al pecador: «¿Nadie te ha condenado?, yo tampoco te condeno» (Jn 8, 10–11); defiende a la pecadora: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra (Jn 8, 8); expresa la alegría que hay en el cielo por el pecador arrepentido (Cfr. Lc 15, 10).

Amor a los enemigos

Jesús nos dijo que teníamos que perdonar siempre (Mt 18, 21) y Él lo cumple con su vida y con su ejemplo: Pide perdón por los que le condenan (Lc 23, 34); llama amigo a Judas (Mt 26, 50); urge a los discípulos y seguidores a amar a los que nos odia y persiguen, a los enemigos (Mt 4, 44). Toda una lección de amor al Padre y a los hermanos. Ojalá que su ejemplo nos mueva a todos sus seguidores a hacer de nuestra vida también un verdadero canto al amor a Dios y a los hombres.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.