Roma, la ciudad de Pedro y Pablo

SaizMenesesJosepAngelMons. Àngel Saiz Meneses         La proximidad de la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo, especialmente en este año jubilar, invita a reflexionar sobre Roma como meta de peregrinaciones. La Iglesia de Roma desde los tiempos más antiguos celebra la solemnidad de los apóstoles san Pedro y san Pablo en una única fiesta, en el mismo día, el 29 de junio. Por su martirio se convirtieron en hermanos, y forman parte de Roma. Más aún, podemos decir que por su martirio ellos son los fundadores de la Roma cristiana, la ciudad en la que dieron testimonio de Cristo con su vida.

La primera persecución que se recuerda es la de Nerón. Estamos en el año 64, cuando sufre el martirio el apóstol Pedro. Tres años más tarde le tocará al apóstol misionero entre los paganos dar su hermoso testimonio de Cristo con la decapitación. Desde los inicios, la Iglesia quiso celebrar conjuntamente la fiesta de los dos apóstoles, uniendo en la misma alabanza el testimonio único de su martirio. Ya en el año 258 se fijó la fiesta de los santos Pedro y Pablo el día 29 de junio. Otras persecuciones seguirán a la de Nerón: en el 250 el emperador Decio emprende una particularmente sangrienta. No menos violentas serás las persecuciones lanzadas por Valeriano (257) y Diocleciano (310).

Con el famoso Edicto de Milán (313), el emperador Constantino dio libertad a la Iglesia y la diócesis de Roma comienza a construir las grandes basílicas. Como observa el arzobispo Rino Fisichella, “sobre la tumba de Pedro fue el mismo emperador quien decidió levantar una gran iglesia. Su construcción duró veinticinco años y fue terminada en el 337, convirtiéndose desde aquel día en el punto de referencia para los cristianos del mundo entero”. “También –añade- se iniciaron los trabajos sobre el lugar de la tumba de Pablo. En la vía que lleva a Ostia, la gran basílica, reconstruida numerosas veces, indicará el lugar donde el apóstol que se había hecho ‘todo a todos’ dio su último testimonio de amor a Cristo.”

Las catacumbas y los sepulcros de Pedro y Pablo son la meta de la peregrinación de los cristianos de manera especial en los años jubilares, a partir del año 1300, para obtener la “gran indulgencia”: primero cada cien años, después cincuenta, a continuación treinta y tres y, finalmente, en la actualidad cada veinticinco años los jubileos ordinarios. El actual no se acomoda a estos plazos por ser de carácter extraordinario.

La peregrinación a Roma tiene un momento muy significativo al rezar el Credo ante la tumba de san Pedro en la basílica vaticana, frente al altar de la confesión. Es el altar principal de la Basílica, llamado así porque invita a los fieles a confesar, o profesar la propia fe en Cristo, verdadero Dios y hombre. Es Él, quien ha constituido a Pedro y a los sucesores de éste, en la autoridad visible de la Iglesia, en su principio de comunión. El altar está colocado sobre la vertical de la tumba de San Pedro y cubierto por el baldaquino de Bernini y la cúpula de la Basílica. Recordamos aquel momento de la vida de Jesús, junto a las fuentes del Jordán, a punto de encaminarse a Jerusalén, en que hace una pregunta a los apóstoles y Pedro contesta confesando su fe en él, reconociéndolo como Mesías e Hijo de Dios. Jesús responde a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16, 18). El Señor le encarga su misión particular mediante esta imagen de la roca, que se convierte en cimiento. Al rezar el Credo, el peregrino profesa la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y se une al Santo Padre, sucesor de Pedro, que hoy está llamado a confirmar en la fe a sus hermanos.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.