Responsable de los demás. Jornada de responsabilidad en el tráfico

PardoArtigasFrancescMons. Francesc Pardo i Artigas         El próximo domingo, día 3 de julio, la Iglesia nos propone vivir la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico. Nosotros la viviremos celebrando la Eucaristía a las siete de la tarde, en la parroquia de San José de Girona, y con el reconocimiento a los participantes en el Concurso escolar sobre educación vial  “Pere Jordà”.

Últimamente hemos quedado atónitos ante algunos accidentes con víctimas mortales, provocados por conductores que circulaban sin las debidas condiciones. La responsabilidad en el tráfico —seamos conductores de cualquier tipo de vehículo, o peatones— con frecuencia es una asignatura pendiente que para nosotros se ha de traducir como una dimensión del nuevo mandamiento: “El amor a Dios y el amor al prójimo”.

En nuestra diócesis tenemos la suerte de contar con la labor que realiza la Delegación episcopal de Tráfico, que a lo largo del año vela por ayudarnos a ser conscientes de nuestra responsabilidad, reúne y acompaña víctimas de accidentes, organiza cursos de formación para universitarios y propone a las escuelas un concurso de redacción y dibujo sobre educación vial para concienciar a los alumnos de la necesidad de ser responsables en la asignatura de velar por la vida y evitar accidentes.

¿Qué se propone esta jornada?

– Reconocer y afirmar que nuestro Dios es un Dios de vida que no ama la muerte. Precisamente su oferta de salvación es la vida para siempre y en plenitud, superando el paso de la muerte.

–  A veces, comentando algunos accidentes, he escuchado la expresión “¿por qué Dios lo permite?”. La cuestión es otra, porque Dios no lo quiere, ni lo permite. Somos nosotros, quienes de forma inconsciente o imprudente provocamos los accidentes. Dios desea de nosotros respeto y atención a la vida humana.

–  La jornada ha de ser motivo de plegaria. Debemos pedir a Dios el don de la prudencia para no poner en peligro la propia vida y la de los demás.

– También debemos pedirle que cuide a todos los responsables de asegurar la organización del tráfico, su seguridad y asistencia —si es necesario— cuando desgraciadamente se producen accidentes.

– No hemos de olvidar orar por las víctimas: los que han muerto y los que por causa de accidentes han quedado reducidos a la inacción o han perdido facultades.

– Acompañar a las familias que viven el sufrimiento de alguna víctima mortal o heridos en accidentes de tráfico.

– Redescubrir que el amor a los demás, cuando conducimos un vehículo, sea el que sea, exige la virtud de la obediencia a unas normas de circulación, la prudencia y la abstinencia de algunos productos que impiden una buena conducción. Virtudes que debemos tener presentes también como peatones.

– Esforzarnos para que nuestras carreteras y autopistas no sean caminos de muerte, de existencias marcadas por heridas de todo tipo, sino caminos que nos permitan llegar con toda seguridad a encuentros familiares, al trabajo, a la diversión, a visitas, vacaciones…

–  Atender de nuevo la pregunta de Dios: ¿qué has hecho o haces a tu hermano?

¡Acuérdate del hermano, conduzcas o camines, y vela por su vida y la tuya!

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.