Hacia la plenitud del amor

PujolBalcellsJaumeMons. Jaume Pujol           La vida es como un río que atraviesa parajes distintos. El agua se mantiene, pero el cauce es variable, a veces ancho, otras veces estrecho, en ocasiones llano, pendiente en otras, recto o con recodos, superando obstáculos que se interponen.

Así es el matrimonio, como cualquier vocación en la vida. El papa Francisco, en la exhortación apostólica Amoris lætitia se refiere a los matrimonios y menciona la crisis de los comienzos, cuando hay que aprender a compatibilizar las diferencias: la del primer hijo, que requiere nuevos desafíos emocionales; la de la adolescencia de este hijo, que a veces desestabiliza a los padres; la del «nido vacío», y luego la vejez, que obliga a los cónyuges a mirarse nuevamente.

A este suceder en la vida, cabe añadir contratiempos, dificultades de salud, económicas y laborales, espirituales… que deben resolverse mediante el mutuo apoyo, la comprensión, el perdón y la reconciliación si son necesarias.

La Iglesia está al lado de los que sufren estas crisis y trata de ayudarles cuando las incomprensiones o el distanciamiento parecen invitar —en el marco de la cultura de lo provisional en que vivimos— a romper el vínculo que les unió de por vida en una decisión libre tomada en el inicio. La oración y un buen consejo de otras personas pueden ser determinantes para salvaguardar un matrimonio en crisis.

Junto a estas situaciones, el Papa reclama la mayor cercanía hacia otras realidades que la exhortación apostólica llama situaciones irregulares. Es el caso de cristianos que solo contraen el matrimonio civil, o que se limitan a vivir en pareja, muchas veces «no por rechazo expreso a la unión sacramental, sino por situaciones culturales o contingentes».

Señala el documento que también en estos casos «podrán ser valorados aquellos signos de amor que de algún modo reflejan el amor de Dios», afrontando estas conductas de manera constructiva, «tratando de transformarlas en oportunidad de camino hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio».

Entre marginar y reintegrar, la elección es clara. Es la que tiene por modelo a Jesucristo en su conversación con la Samaritana. A partir de una situación concreta, sin dejar de llamar mal al mal y bien al bien, la actitud de acogida es la que, con ayuda del Espíritu Santo, les llevará a la plenitud del amor, y entonces verán que la felicidad que buscaban tiene un nombre: Jesucristo, que no se interpone en el amor humano, sino que lo bendice y exalta.

 

† Jaume Pujol Balcells

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado
Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.