Una etapa recorrida juntos

RodriguezPlazaBraulioMons. Braulio Rodríguez           Sí, queridos lectores, nuestras parroquias, movimientos, grupos apostólicos de todo tipo van acabando el curso pastoral, y miran ya al verano, que en Toledo nos llega siempre de improviso, con buena calidad de ambiente caluroso. Campamentos, excursiones, peregrinaciones, actividades de tiempo libre se suceden a partir de ahora entre nosotros. Es otro tipo de actividad, pero que tiene en cuenta más lo típico de julio y agosto. Nunca acaba nuestra tarea, pues seguro que si enumeráramos todas las acciones en el verano, tendríamos una considerable proporción de realizaciones en el tiempo estival.

A mí me queda agradeceros de corazón cuanto habéis emprendido y realizado en el curso pastoral 2015-2016, gran parte del cual ha transcurrido en el Año de la Misericordia. El Papa Francisco nos ha regalado muchas cosas en forma de documentos, exhortaciones y sobre todo con su persona y sus acciones significativas. El Sínodo sobre la Familia, en octubre de 2015 tras el Sínodo extraordinario celebrado en 2014, fue seguida por la publicación de la Exhortación postsinodal “Amoris laetitia” (19 de marzo de 2016, festividad de san José), un don del Papa a todas las familias del mundo. El texto ha sido presentado en diversos ámbitos diocesanos y es documento que nos indica cómo llevar a cabo hoy la pastoral familiar sin olvidar ninguno de los campos de esta acción pastoral.

A lo largo de este curso, hemos tenido como soporte para nuestra vida eclesial el 4º Programa anual del Plan Pastoral Diocesano 2012-2021, con ese título sugerente “Hago nuevas todas las cosas”, El desarrollo humano integral: la ecología de la persona. Bajo ese deseo de proponer a la sociedad la voz de la Iglesia para promover la dignidad humana; propagar la Doctrina Social de la Iglesia, a través de su difusión teórica y práctica, como instrumento de renovación social basada en los valores del Evangelio; y anunciar la esperanza cristiana en el sacramento de la Unción de los enfermos y ante las injusticias y situaciones de sufrimiento, las distintas comunidades cristianas de la Archidiócesis han trabajado en multitud de acciones, que han surgido de esta Programación anual.

Es difícil resumir la vida de tantas personas que han vivido y están aún viviendo la misericordia de Dios manifestada en Cristo, rostro misericordioso del Padre, en momentos de oración y adoración al Señor, en la celebración del sacramento del perdón, en las distintas acciones de carácter general o local. Distintas Jornadas o encuentros de evangelización y acogida han sido una bendición. Destaco los encuentros en el Instituto de Ciencias Religiosas sobre la Doctrina Social de la Iglesia, los cursos sobre este mismo tema en parroquias y en distintos movimientos o grupos cristianos. También las Cuartas Jornadas de Pastoral. Y las actividades de Domus Misericordiae en la Catedral que ha posibilitado una experiencia gozosa para muchos y en la que muchos han trabajado, poniendo rostro.

Ha habido, por otra, parte muchas gente que, de los distintos grupos eclesiales han participado en Roma de Jornadas del Año de la Misericordia inolvidables y que les han ayuda mucho, sobre todo los encuentros con el Papa Francisco. Un año intenso, en el que hemos querido implicarnos mucha gente de esta Iglesia de Toledo. No quiero olvidar tampoco el Año Guadalupense, abierto el 6 de septiembre de 2015, todavía no finalizado, con sus peregrinaciones continuas de mucha gente; peregrinación o encuentros en la Catedral y los otros santuarios donde se puede ganar el Jubileo de parroquias, arciprestazgos, cofradías, sacerdotes, religiosos y religiosas. No olvido la emotiva Apertura de la Puerta de la Misericordia en la Catedral el 13 de diciembre; para mí fue un momento denso, a pesar de la debilidad que sentía en ese día. ¡Ah! Muchísimas gracias por cuanto orasteis por mí en esos días de menos salud. Sentí muy de cerca vuestra cercanía y oración.

+ Braulio Rodríguez

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.