Con la mirada en Jesús, no nos arredramos

Cardenal CañizaresMons. Antonio Cañizares       Llevamos varios días en los que parece que el Señor nos esté persiguiendo con su amor y su misericordia. Primero tuvimos la fiesta del Corpus, del Sacramento de la caridad, donde se concentra todo el amor que el Señor tiene para con nosotros y nos lo entrega. El viernes de hace dos semanas celebramos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, que es la fiesta del amor y de la misericordia: qué lecturas en la Santa Misa y en el Oficio de lecturas. Luego, al domingo siguiente, el Evangelio de la resurrección del hijo de la viuda de Naín: Jesús siente lástima, consuela a la madre viuda que llora ante la desgracia de la muerte de su Hijo; Jesús, lleno de compasión, se acerca al féretro, lo toca y le dice: “Muchacho, a ti te lo digo, ¡levántate!”. Este domingo pasado proclamábamos el pasaje del Evangelio de la mujer pecadora, el perdón, el amor. Entre tanto, todos estos días salpicado por injurias y persecuciones contra la Iglesia, personas e instituciones, con la bienaventuranza de labios del Señor: “Dichosos vosotros, cuando os insulten y calumnien de cualquier manera por mi causa: estad alegres y contentos, porque vuestro es el reino de los cielos”. El reino de Dios, Dios mismo que es amor misericordioso, es nuestra recompensa, ¿cabe más amor que éste? Todo nos habla del amor, del Dios que es amor, del Padre rico en misericordia, de la misericordia de Dios en el rostro humano, en la persona de su Hijo: en esto hemos conocido el amor: “En que envió su Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para que se salve por El”. Además todo esto nos lo dice el Señor y nos lo hace palpar en el Año de la misericordia.

Lo fundamental del Año de la Misericordia

Estoy convencido que este Año está siendo ya un año de gracia de misericordia para todos. Lo fundamental de este Año que se nos ofrece como regalo, don del amor divino, es la misericordia infinita de Dios, singularmente a través del sacramento del perdón, del que todos estamos necesitados, pues todos somos como la mujer del Evangelio, pecadores como ella, necesitados de escuchar las palabras de Jesús: “Tus pecados están perdonados”, y amar mucho como la pecadora porque se nos perdona mucho.

No saben lo que hacen

Ante los hechos de acoso y derribo, reiterado desde hace meses, que algunos intentan, el último –la profanación de la imagen de la Virgen Santísima, madre de Dios, Madre nuestra, Madre de la Iglesia, Madre de los pobres, de los desamparados y excluidos, Refugio de los pecadores y Auxilio de los cristianos, nosotros, discípulos de Jesús, no nos arredremos, no nos paramos y proseguimos nuestro camino con la mirada puesta en Jesús, nuestra esperanza y salvación, que supo de ignominias y persecución, y que perdonó y perdona siempre, por muy grandes y numerosos que sean los pecados, que nos manda perdonar, que nos ofrece su palabra tan consoladora: “Tus pecados quedan perdonados”. Por eso perdonamos a los que nos ofenden, como rezamos en la oración que Jesús nos enseñó, el Padre nuestro; y le mostramos todo nuestro amor a Él, sin reticencia alguna, un amor muy grande como el de la mujer pecadora del Evangelio, y con las lágrimas de nuestra oración y nuestra penitencia reparadora por la ofensa a la Mare de Déu dels Desamparats y de Monserrat, nuestra madre, para que se conviertan quienes han cometido esta profanación, porque, como dijo el Señor, en la Cruz, no saben lo que hacen.

Gocemos de la gran noticia: Dios nos ama, Cristo ha muerto y resucitado por nosotros, los hombres, pecadores como somos; para nosotros, para todos los hombres, hay la gran esperanza, la del amor de Jesucristo que se extiende a todos y no falla nunca, la del amor del Padre de la misericordia que no tiene límite ni barrera. Demos gracias a Dios en la Eucaristía, sacramento del amor, de la caridad; ofrezcamos el santo Sacrificio en reparación por los que nos persiguen y odian y oremos por ellos.

Dejarse reconciliar con Dios

Para finalizar os ofrezco las siguientes palabras del Papa Francisco en la Bula de convocatoria del Jubileo extraordinario, “el perdón de Dios por nuestros pecados no conoce límites. En la muerte y resurrección de Jesucristo, Dios hace evidente este amor que es capaz incluso de destruir el pecado de los hombres. Dejarse reconciliar con Dios es posible por medio del misterio pascual y de la mediación de la Iglesia. Así entonces, Dios está siempre disponible al perdón y nunca se cansa de ofrecerlo de manera siempre nueva e inesperada” (Papa Francisco, Bula Misericordiae Vultus, 11, Abril, 2015, n. 22).

Así lo vemos en el Evangelio, que sorprende a los que rechazan la misericordia y de su novedad, como Simón, el que ofrecía la invitación pero que no entendía nada de amor y de misericordia, como muchos todavía ahora: no entienden de amor, porque no entienden nada de Dios que es amor y derrama su misericordia también sobre ellos.

+ Antonio Cañizares Llovera

Cardenal Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014