El símbolo de la “puerta santa”

Mons. Josep SaizMons. Àngel Saiz Meneses             Se ha dicho que el papa Francisco puede ser calificado como “el Papa de las puertas abiertas”. De hecho, él ha insistido mucho en lo que ya decía siendo arzobispo de Buenos Aires: evitar convertirse en una Iglesia autorreferencial, centrada en sí misma; por el contrario, trabajar para que sea una Iglesia “en salida”, que va hacia los hombres y las mujeres de hoy, hacia las periferias geográficas y existenciales. Es la imagen, para él tan querida, de la Iglesia como un “hospital de campaña”.

Este deseo del Papa queda también expresado en la “puerta santa”, un símbolo unido a todos los Años Santos. Es una de las puertas que hay en el vestíbulo de la basílica de San Pedro, en el Vaticano. El Papa la abre solemnemente al comenzar el jubileo y la cierra cuando éste se clausura. Así lo hizo el pasado 8 de diciembre,  fiesta de la Inmaculada Concepción  y también el 50 aniversario de la conclusión del Concilio Vaticano II,aunque unos días antes ya abrió la “puerta de la misericordia” de la catedral de Bangui, en la República Centroafricana, durante su viaje a éste y otros dos países africanos –Kenia y Uganda- en el pasado mes de noviembre.

Como es sabido, una singularidad del actual Año Santo es que, por deseo del Papa, se celebra y se pueden recibir las gracias espirituales propias de un jubileo, no sólo en Roma, sino también en todas las diócesis del mundo, por lo que –el pasado 13 de diciembre, tercer domingo de Adviento, el Año y la “puerta de la misericordia” se abrió en todas las diócesis. En cada catedral, por tanto, se ha habilitado una “puerta santa”. ¿Cuál es el simbolismo de la llamada “puerta santa”? En primer lugar, recordemos que una puerta abierta siempre ha sido un signo de acogida. El Papa, en la bula de convocación del jubileo, dice que “en esta ocasión la puerta santa será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entre podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y que ofrece esperanza”.

Aunque el hecho de llegar a la puerta jubilar de cada catedral no va exigir una peregrinación especialmente larga, siempre conviene realizarla atentos a su sentido espiritual y al compromiso que comporta: acoger a Jesucristo. Éste dijo, al presentarse como el Buen Pastor: “Yo soy la puerta; si uno entra por mí estará a salvo; entrará y saldrá, y encontrará pasto” (Jn 10,9). Nadie puede ir al Padre si no es por medio de Él y sólo Él es el Salvador que el Padre ha enviado. Y en el libro del Apocalipsis hay una referencia a la puerta que me parece muy significativa del amor y la intimidad con el Señor a la que de cada cristiano está llamado: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo” (3,25).

Atravesar la puerta santa no se ha de vivir como un gesto mágico, como si el situarnos en el dintel y atravesar esa puerta nos hiciese buenos y santos; se trata más bien de un símbolo de una actitud que cada persona está invitada a vivir a comprometerse en ella.  La pequeña peregrinación hacia la Puerta Santa es un signo del deseo profundo de conversión.  Pasar por la puerta es confesar que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Señor y el Salvador que sufrió, murió y resucitó para nuestra salvación. Durante el Año Santo, hemos de orar y trabajar para superar los obstáculos  que provienen de la tentación o de la fragilidad personal, y llegar a vivir una mayor comunión con el Señor.

Os invito, pues, a atravesar con estas actitudes la puerta santa de la misericordia.

+Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
Acerca de Mons. Josep Àngel Saiz Meneses 334 Articles
Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.