Un sacerdote debe ser – Ordenaciones sacerdotales

Mons. Cerro ChavesMons. Francisco Cerro          Me impresionó este manuscrito medieval cuando lo leí y medité en el seminario. Siempre agradezco la formación que recibí, la teología, la espiritualidad encaminada a formar pastores según el Corazón de Cristo. Los formadores, tanto del seminario de Cáceres como en Toledo, saben mucho de crecer por dentro para servir por fuera. ¡Los años de seminario, tan necesarios para formar pastores llenos de la pasión por evangelizar!

Este manuscrito es de una belleza inmensa y de unas claves de cómo debe ser nuestra vida sacerdotal:

UN SACERDOTE DEBE SER…

Muy grande y,

a la vez, muy pequeño,

de espíritu noble, como si llevara sangre real,

y sencillo como un labriego,

héroe, por haber triunfado de sí mismo,

y hombre que llegó a luchar contra Dios,

fuente inagotable de santidad

y pecador a quien Dios perdonó,

señor de sus propios deseos

y servidor de los débiles y vacilantes,

uno que jamás se doblegó ante los poderosos

y se inclina, no obstante, ante los más pequeños,

dócil discípulo de su maestro

y caudillo de valerosos combatientes,

pordiosero de manos suplicantes

y mensajero que distribuye oro a manos llenas,

animoso soldado en el campo de batalla

y madre tierna a la cabecera del enfermo

anciano por la prudencia de sus consejos

y niño por su confianza en los demás,

alguien que aspira siempre a lo más alto

y amante de lo más humilde…

Hecho para la alegría,

acostumbrado al sufrimiento,

ajeno a la envidia,

transparente en sus pensamientos,

sincero en sus palabras,

amigo de la paz,

enemigo de la pereza,

seguro de sí mismo.

“Completamente distinto de mí”,

comenta humildemente el amanuense.

(Manuscrito medieval encontrado en Salzburgo)

Las próximas ordenaciones sacerdotales en la concatedral de Cáceres, el 26 de junio, nos llenan el corazón de alegría y esperanza y nos invitan a rezar por la santidad de nuestros sacerdotes. A pedir para que el Señor nos conceda abundantes vocaciones para el servicio del pueblo de Dios. Hombres que miren a Cristo Pastor y de Él aprendan a servir desde la sencillez, la humildad, desde el testimonio de una vida pobre y al servicio de la evangelización. Que vivan enamorados de la Eucaristía. Que estén siempre disponibles para el perdón de los pecados, para la reconciliación, para dejarse interpelar por la Palabra de Dios y a la vez lanzados a un servicio que cada vez tiene que tener la clave misionera para vivir en esa disponibilidad que se hace entrega como la Eucaristía: “pan partido y sangre derramada”. Sacerdotes modelados por la Eucaristía y al servicio de los sufrientes.

Este Año de la Misericordia, convocado por el papa Francisco, debe dar fruto del Amor Misericordioso de Dios. Nuestra diócesis quiere vivir en el agradecimiento en el Sínodo Diocesano que nos lanza a una participación más plena de corresponsabilidad.

También, con motivo de estas ordenaciones, encomendamos a los Esclavos de María y de los Pobres para que progresen en fidelidad al carisma recibido del padre Leocadio y que hace fecunda la vida cuando, con María nuestra Madre, seamos capaces de servir al Señor de la vida y a los más pobres de los pobres.

Las comunidades parroquiales, donde van a realizar su ministerio de pastor, esperan con gozo y alegría el que el Señor les conceda poder recibir un pastor cuya vida tenga “sabor a Dios” y sencillez y humildad en el servicio a los hermanos, como dice el manuscrito.

Bendigo y agradezco de corazón a todos los que trabajan por las vocaciones, los que ayudan en su formación en el seminario y a todos los que rezan por las vocaciones a la vida sacerdotal.

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.