Los centros de Esplai y el verano

salvador_gimenez_valls_leridaMons. Salvador Giménez          Es evidente que todo lo que el ser humano puede aprender no lo hace sólo en la escuela. Hay muchos otros ámbitos de aprendizaje y educación humana. La calle, la pandilla, los medios de comunicación social son instancias que no pueden controlar del todo los responsables educativos e influyen poderosamente en las jóvenes generaciones.

Ocurre algo similar cuando trasladamos esta situación a la iniciación cristiana. En todas las parroquias se observa una gran preocupación por los itinerarios catequéticos. Los responsables, sacerdotes y catequistas, organizan los distintos grupos, estudian los contenidos y animan a toda la comunidad a implicarse en esta tarea. Saben que la transmisión de la fe no se basa sólo en conceptos y respuestas para memorizar.

Hace unos días nos referíamos a la importancia de los padres en la educación de sus hijos. Son los primeros responsables. Todos los demás colaboramos en distinta proporción a conseguir buenos ciudadanos y mejores cristianos. La Iglesia valora de un modo esencial esta responsabilidad paterna en la iniciación cristiana y ofrece documentos y ayudas materiales para recordar e implicarles mucho más en esta dirección.

Como habéis comprobado ya hemos aludido a los tres espacios donde se conforma la vida cristiana de todo individuo: la escuela, la parroquia y la familia. Son insustituibles cada uno de ellos para el equilibrado desarrollo personal y se complementan admirablemente para la transmisión de conocimientos y valores.

Quisiera resaltar en estas líneas la importancia de muchas actividades que promueven las parroquias y los movimientos apostólicos que no se reducen a aprender conocimientos sino a vivir las virtudes, a familiarizarse con los valores y a crear actitudes que les permitan servir a la sociedad con honradez y gratuidad. El verano es un momento idóneo para participar en campamentos, colonias, convivencias y excursiones con otros compañeros y monitores. Se trata de crear un ambiente propicio para que la educación de los sentimientos, de las emociones y de los deseos encuentren fácil acomodo en las palabras y actitudes de Jesús. Los conocimientos los han tenido ya por medio de libros y libretas, de explicaciones y razonamientos durante el curso. Se trata además de ayudar a experimentar con los compañeros la amistad, la autoestima, la generosidad, la responsabilidad, la sinceridad, la constancia, la amabilidad, el respeto… y tantas otras dimensiones humanas que enriquecen la personalidad de cada uno.

Por supuesto que durante el resto del año hay mucha gente que participa en actividades similares no sólo en los Centros d’Esplai de algunas parroquias, sino también en las Agrupaciones de Escoltes y en los centros juveniles de los colegios cristianos. Que los meses de verano sean más propicios no quiere decir que nos olvidemos de los restantes. Al contrario agradecemos el trabajo de tantos educadores y monitores que prestan un servicio impagable a la educación cristiana de la infancia y juventud durante semanas y semanas. También reconocemos la labor de los que gestionan las casas de colonias que tan buen servicio ofrecen. No podemos reducir nuestros sentimientos a agradecer. Debemos crear con nuestras opiniones un ambiente propicio para valorar esta tarea con niños y jóvenes. Reconocemos enormes dificultades pero es mucho mayor el beneficio que reportan para el desarrollo integral de las próximas generaciones. Nos jugamos mucho en el intento.

 Solicitad información, buscad referencias, participad en los centros juveniles, prestad vuestra colaboración en el mayor número de actividades de ocio y tiempo libre. La actitud de los padres ayuda y complementa la educación cristiana de sus hijos. Que las máquinas y los dispositivos móviles no sustituyan a la palabra y al encuentro con monitores y compañeros.

 

+Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.