‘Católicos presentes sin complejos en la vida pública’

Mons. Juan José AsenjoMons. Juan José Asenjo              Queridos hermanos y hermanas:

El próximo martes, día 14, tendremos en el Arzobispado una nueva edición del Encuentro de Pensamiento Cristiano, convocado por la Delegación Diocesana de Apostolado Seglar y en el que suelen participar un centenar largo de intelectuales y profesionales. El tema de esta nueva edición del foro, que se reúne dos veces al año es “La responsabilidad de los cristianos en la vida pública. Nuevas perspectivas”.

A lo largo del siglo XX y, sobre todo, a partir del Concilio Vaticano II, los laicos han ido tomando conciencia del papel que les corresponde en la vida de la Iglesia. Poco a poco ha ido creciendo el número de laicos que se sienten Iglesia, que se sienten llamados a la santidad y al apostolado y que saben que su tarea específica es la ordenación de las estructuras temporales según el corazón de Dios. Muchos han sentido la necesidad de una mayor formación bíblica y teológica y tratan de vivir la espiritualidad propia de los laicos, integrando acción y contemplación. No pocos están vinculados a las parroquias y colaboran en diversos ministerios, la liturgia, la catequesis, la diaconía de la caridad y la colaboración en los diferentes consejos diocesanos o parroquiales.

En paralelo a estos datos esperanzadores, asistimos también al deslizamiento progresivo de muchos cristianos hacia una especie de privatización de la religiosidad, que tiene luego escasas repercusiones en la vida pública. Es lo que podríamos llamar la religiosidad vergonzante o medrosa. En la sociedad española de hoy hay una tendencia cada vez más acentuada a considerar la vida religiosa como un asunto privado, que afecta únicamente a la vida individual y a la propia intimidad y que no tiene por qué traslucirse en las actuaciones públicas de los cristianos. Esta tendencia aflora cada día en el mundo de la política y de la economía, de la enseñanza, de los medios de comunicación social, en el mundo de la cultura y del pensamiento. En todos estos ámbitos hay cristianos, pero muy tímidos a la hora de actuar como tales, dejando el campo libre a quienes no tienen ningún pudor en hacer profesión pública de agnosticismo o de ateísmo.

Por ello, en esta hora de la Iglesia en España, necesitamos cultivar un catolicismo militante, no en sentido bélico y agresivo, sino en el sentido más noble de la expresión, es decir un catolicismo activo, con una implantación fuerte, significativa y evangelizadora, en la vida pública, bien formado, alimentado y estimulado desde los grupos y movimientos apostólicos. La promoción de un laicado bien preparado, que participe en las tareas eclesiales, dinámico, con empuje apostólico y misionero y presente sin complejos en todos los ámbitos de la sociedad es hoy una prioridad.

Otra realidad negativa es la atomización de las organizaciones del apostolado seglar y su desconexión entre sí. En líneas generales los grupos y movimientos se conocen poco, tal vez porque en muchas partes no hemos creado cauces de comunicación, conocimiento y colaboración. En el momento histórico que estamos viviendo la cohesión, la unidad y la comunión son más necesarias que nunca, respetando los carismas y la identidad de cada uno. En esta hora, por sentido de la responsabilidad y de la eficacia, necesitamos remar en la misma barca, en la misma dirección, con el mismo ritmo y con la misma intensidad. Personalmente estoy muy agradecido a la Delegación Diocesana de Apostolado Seglar que en los últimos años ha ido abriendo caminos para conocernos mejor, para estimarnos y valorarnos más y para colaborar en objetivos comunes, pues es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. 

Y todo ello para evangelizar, que es la razón de ser de la Iglesia y también de los laicos. En la Exhortación Apostólica Pastores gregis, sobre la misión y la responsabilidad del Obispo en la Iglesia, publicada en octubre del año 2003, el Papa san Juan Pablo II nos pedía a los Obispos que estemos cerca de los grupos y movimientos de apostolado seglar, que apoyemos, alentemos y ayudemos a los laicos para que desarrollen el apostolado según su propia índole secular, a partir de la gracia de los sacramentos del bautismo y de la confirmación , que es el auténtico manantial y venero de su compromiso apostólico.

Por ello, aliento a los laicos sevillanos a implicarse en el apostolado, a anunciar a Jesucristo a nuestro mundo con la palabra explicita y con el testimonio atractivo y convincente de nuestro propia vida, con alegría, con valentía y con desparpajo. Les pido además que no escondan la luz de su fe debajo del celemín por miedo, por pusilanimidad o por cálculos humanos, por temor a perder ventajas en la vida social. Poned vuestra luz sobre el candelero para que alumbre a todos, cercanos y lejanos.  Contáis para ello con la compañía del Señor, que nunca deja solos a los evangelizadores.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición,

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

Mons. Juan José Asenjo
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Mons. D. Juan José Asenjo Pelegrina nació en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945. Fue ordenado sacerdote en 1969. Es Licenciado en Teología por la Facultad Teológica del Norte de España, sede de Burgos (1971). Amplió estudios en Roma donde realizó, desde 1977 hasta 1979, los cursos de Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y las Diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana. CARGOS PASTORALES Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en su diócesis de origen, en Sigüenza-Guadalajara, donde trabajó en la enseñanza y en la formación sacerdotal. Estuvo vinculado especialmente al Patrimonio Cultural como Director del Archivo Artístico Histórico Diocesano (1979-1981), Canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997) y Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural (1985-1993). En 1993 fue nombrado Vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE, cargo que desempeñó hasta su ordenación episcopal, el 20 de abril de 1997, como Obispo Auxiliar de Toledo. Tomó posesión de la diócesis de Córdoba el 27 de septiembre de 2003. El 13 de noviembre de 2008 fue nombrado Arzobispo Coadjutor de Sevilla y el día 5 de noviembre de 2009 comenzó su ministerio como Arzobispo metropolitano de Sevilla, al aceptar el Santo Padre la renuncia del Cardenal Amigo Vallejo. Por delegación de los Obispos del Sur, es el Obispo responsable de la Pastoral de la Salud de Andalucía. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, cargo para el que fue elegido el 15 de marzo de 2017. Ya había presidido esta Comisión de 2005 a 2009. Otros cargos en la CEE: vicesecretario para Asuntos Generales (1993-1997); secretario general y portavoz de la CEE (1998-2003); miembro del Comité Ejecutivo (2009-2017). Fue copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal Española para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales de 1998 a 2003. Ejerció de coordinador Nacional de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España el 3 y 4 de mayo de 2003. Ha sido miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia" y de la "Junta Episcopal Pro V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús".