Al Estado no le corresponde imponer una visión del hombre y el mundo sino servir al pueblo

Mons. Rafael ZornozaMons. Rafael Zornoza             La opción por la enseñanza religiosa católica que en nuestra diócesis supone más del 80% de los escolarizados. Es un hecho que alienta en estas fechas de matriculaciones a hacer una apuesta por esta bella elección.

En la vida pública, el silencio sobre Dios se ha impuesto como norma indiscutible. Este silencio va produciendo una falta generalizada de aprecio y de valoración no sólo del cristianismo, sino de cualquier referencia religiosa. Cada vez más la mentalidad de nuestros conciudadanos, también de no pocos cristianos, y especialmente de las generaciones nuevas, se va haciendo pragmática, sin referencias habituales a Dios y a la vida eternal. Los padres y educadores cristianos, conscientes de estas dificultades, deben adoptar una actitud positiva, no sólo reclamando sus derechos a la hora de inscribir a sus hijos en la clase de religión, como establece la vigente legislación, sino apoyando con su palabra y testimonio a sus hijos y educandos cuando, ante posturas contrarias a la dimensión religiosa de la persona y a la libertad de escoger la clase de religión, deban, como dice el Papa Francisco, formarse un juicio crítico sobre las tendencias laicistas del momento. También para esto sirve la clase de religión, para saber juzgar y superar, con la luz de la fe, las dificultades que el cristiano se encuentra cuando desea vivir el gozoso testimonio del hecho cristiano. La asignatura de religión tiene un  gran poder humanizador y es un factor importante en la configuración de la identidad personal, pues complementa la educación religiosa recibida en la familia y la que proporciona la catequesis de la comunidad Cristiana. Con esta asignatura se ofrecen razones y argumentos para conocer o consolidar la fe cristiana y descubrir toda su riqueza.

Conviene recordar que la enseñanza religiosa escolar forma parte del derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones religiosas. A ellos corresponde la educación de sus hijos y no al Estado. Escuela y Estado son subsidiarios en la tarea educativa que corresponde a los padres, según garantiza nuestra Constitución.  Invito, por tanto, a los padres a que defiendan sus derechos a educar a sus hijos según las convicciones religiosas y morales que ellos elijan.La eliminación de estas libertades debilita significativamente nuestra democracia y conduce a laimposición de un paradigma antropológico que, en ocasiones, se opone a la recta razón y a la revelación cristiana. En una sana democracia, las administraciones centrales y autonómicas deben favorecer de modo subsidiario dicha educación elegida por la familia o los propios estudiantes, sin intentar imponer otras concepciones éticas. Al Estado no le corresponde imponer su visión del mundo y del hombre ni una ética determinada sino servir al pueblo, formado por diversas sensibilidades, credos y formas de entender la vida.

Animo a los padres cristianos a que inscriban a sus hijos en la asignatura de religión al tiempo que agradezco a los docentes de dicha asignatura su servicio a la formación religiosa integral de los alumnos, que responde a las preguntas fundamentales sobre el sentido de la vida y ofrece razones sólidas para vivir y afrontar el futuro con dignidad.

La opción por la clase de Religión sigue siendo la mayoritaria en nuestra diócesis. Como recuerdan los obispos españoles de acuerdo con la legislación establecida, la enseñanza de la Religión es “una asignatura que obligatoriamente los directores de los colegios deben ofrecer a los padres de los alumnos en el momento en el que se formalicen las matrículas, teniendo los padres la posibilidad de elegir también la clase de ‘atención educativa’ que, según indican los obispos, “no es asignatura ni materia académica”. Además, señalan que la enseñanza de la Religión y Moral Católica debe impartirse “en todos los centros de enseñanza en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales”, según indican los artículos II y IV de los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado Español.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
Acerca de Mons. Rafael Zornoza 255 Articles
RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.