José Mª Gil Tamayo: "El sentido cristiano nos ayudará a ser mejor pueblo, una sociedad más cohesionada y justa"

El 19 de mayo dentro del Programa Diocesano de Formación Permanente del Clero  de la diócesis de Plasencia tuvo lugar la última sesión formativa del presente curso. El Secretario General y Portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el sacerdote y periodista don José María Gil Tamayo, presentó la instrucción pastoral de la CEE “Iglesia servidora de los pobres”.

¿Qué se analiza en la instrucción pastoral “Iglesia servidora de los pobres”?

En ese documento se analiza la situación social y política de nuestro país, sobre todo las consecuencias de la crisis que afecta fundamentalmente a las capas más desfavorecidas. Se ha socializado la crisis con unos niveles de desempleo altísimos. Gracias a Dios nuestra sociedad aguanta porque la familia está muy fuerte porque la familia hace de efecto de colchón y ayuda a sus miembros. En este caso los más ancianos con sus pensiones han tenido que recortar bienestar para que los que no llevaban nada a casa pudieran soportar este tiempo. Es verdad que hay una recuperación que los indicadores macroeconómicos así lo dicen pero los beneficios de esa recuperación no llegan con la diligencia y la protintud que quisiéramos y ahí están los niveles de desempleo sobre todo y más preocupante en nuestros jóvenes. No podemos resignarnos a esta situación.

¿Y cuáles son las causas según nuestros obispos?

Las causas no son solo económicas, no solo son de burbujas ni de cuestiones financieras sino que también ha habido una crisis de valores. Una pérdida de sentido del bien común, de buscar lo que nos une, de cohesión y eso lo estamos viendo también en nuestra situación social y política. Nunca serán suficientes las llamadas y desde la Iglesia se hacen y los obispos lo hacen en este documento, buscar lugares de encuentro, de espacio común en los que se vaya a los problemas reales de la gente. Llevamos un año de citas electorales pero los problemas reales de la gente siguen estando ahí y son los que nos debieran importar en primer lugar porque hay rostros, hay personas, hay situaciones y nuestra economía, nuestra tranquilidad política y social pues dependen de esa estabilidad lograda en espacios comunes y es ahí donde queremos llamar porque está el bien de nuestro pueblo por encima de todo.

¿Y la Iglesia que puede aportar?

Pues lo que ha estado aportando por una parte con sus instituciones especialmente Cáritas y las demás instituciones sociocaritativas, ayudando a paliar los efectos de la crisis. Qué sería de tantos pobres de tantas personas necesitadas en nuestro país sin esos 70.000 voluntarios de Cáritas, sin esas miles y miles de Cáritas parroquiales donde se deriva a la gente y nosotros no podemos si que no podemos derivarlas a ningún lado, tenemos que ayudarles. Cáritas ayuda en situaciones de emergencia de las familias en sus hogares desde pagar la factura de la luz a llegar a fin de mes. Pero la presencia de la Iglesia también está en el ámbito educativo y de generar una cultura de encuentro, de diálogo, de búsqueda de valores. Porque la crisis económica y social según nuestros obispos no ha obedecido solo a factores económicos o a una disfunción del sistema porque ha fallado una pieza del sistema sino que obedece también a crisis de valores, de solidaridad, de diálogo, de tener en cuenta a los más pobres, de desarrollo sostenible que incorpore a las capas más desvalidas de la sociedad.

¿Por qué son importantes los valores espirituales en la respuesta de la Iglesia?

Porque cuando a Dios se le deja a un lado repercute en el hombre. El cristianismo hace un aporte de visión trascendente de la vida de fe en Dios pero detrás de esa fe en Dios está la preocupación por el ser humano porque para nosotros nuestro Señor Jesucristo es Dios hecho hombre y Dios que ha planificado al hombre. Excluir a Dios, excluir la dimensión religiosa, excluir valores trascendentes en la persona al final es un empobrecimiento también de su humanidad y de su sentido social.

¿Cuáles son las claves para lograr superar la crisis?

Búsqueda de valores, de cohesión social, buscar espacios comunes, fomentar el diálogo y atención a los problemas reales de las personas con rostro, de los colectivos más débiles desde este instrumento que es la iglesia servidora de los pobres. En definitiva el mayor aporte que podemos hacer es que una evangelización y el sentido cristiano nos ayudará a ser mejor pueblo, a ser una sociedad más cohesionada y más justa

(Diócesis de Plasencia)

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