Dos caminos en un único camino

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol         Toda la exhortación apostólica Amoris lætitia está llena de sugerentes reflexiones sobre el amor en la familia, fruto de las sesiones de dos sínodos y del estilo propio del papa Francisco; pero si tuviera que recomendar alguno de sus nueve capítulos quizá me inclinaría por el cuarto, que se titula «El amor en el matrimonio». Es un bello desarrollo del conocido Himno a la Caridad de San Pablo.

El Papa señala que después del amor que nos une a Dios, el amor conyugal es la forma máxima de amistad. Pero a los valores de la amistad «el matrimonio agrega una exclusividad indisoluble, que se expresa en el proyecto de compartir y construir juntos toda la existencia».

¿Toda una vida? Parece un desafío que excede a las capacidades del hombre moderno. No lo es, sin embargo, si el matrimonio se vive como donación y si el amor supera las naturales tendencias egoístas para compartir el futuro con el cónyuge de modo que ya no hay dos caminos, sino un único camino.

El apóstol expresó estas características del amor verdadero en su Primera carta a los Corintios (13, 4-7), y lo hizo con palabras de eco permanente, que habitualmente se leen en las bodas a petición de los propios contrayentes:

«El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no hace alarde, no es arrogante, no obra con dureza, no busca su propio interés, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo soporta».

Hablando de la paciencia, la Amoris lætitia dice que el problema surge cuando exigimos que las relaciones sean celestiales o que las personas sean perfectas. Frente a ello anima a admitir al otro como es, «también cuando actúa de un modo diferente a lo que yo desearía».

La experiencia enseña que las discusiones, también en un matrimonio que se quiere, son habituales. La solución está en perdonarse. Empleando una cita bíblica, el Papa recomienda: «Que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo», y se pregunta: «¿Cómo debo hacer las paces? ¿Poniéndome de rodillas?», y responde: «¡No! Basta un pequeño gesto, algo pequeño, y vuelve la armonía familiar. Basta una caricia, sin palabras. Pero nunca terminar el día en familia sin hacer las paces».

Cuando celebro la misa en unas bodas de plata o de oro, veo esto hecho realidad. Las dificultades del camino no han quebrado el matrimonio, más bien lo han fortalecido. Han dejado entrar a Dios en sus vidas y han vivido la alegría del amor.

 

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
Acerca de Mons. Jaume Pujol 324 Articles
Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.