Frente al descarte, una cultura de la solidaridad

SaizMenesesMons. Àngel Saiz Meneses        En este domingo celebramos la  solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el día de la caridad. La Comisión Episcopal de pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española ha publicado un mensaje que lleva por título: “La Eucaristía nos configura con Jesús compasivo y misericordioso”. . En esta ocasión, el Jubileo Extraordinario de la Misericordia debe ayudarnos a contemplar y adorar al Señor en el sacramento de la Eucaristía, y a la vez, a avanzar en el camino de la compasión. Un camino que Jesús recorre hasta el extremo de dar la vida y que para nosotros se hace presente en este sacramento.

Toda la vida y actividad de Jesús está henchida de su amor compasivo. Se acerca a los que sufren, alivia su dolor, toca a los leprosos, libera a los poseídos por el mal, los rescata de la marginación y los reintegra en la sociedad. Nosotros, contemplando el misterio de la Eucaristía hemos de vivir esa misma actitud del Maestro y hemos de fomentar una cultura de la compasión. Recordemos que el samaritano de la parábola (cf. Lc 10, 25-37) vio al herido y no se apartó del camino; al contrario, se fue acercando, fijó la mirada en el herido, y puso remedio a su situación. Nosotros también tenemos que fijar la mirada en el otro, estar atentos los unos a los otros. El mandamiento del amor a Dios y al prójimo nos lleva a tomar conciencia de los demás. Desde una mirada de fe estamos llamados a vivir en fraternidad, en familia, y eso se traduce en justicia y solidaridad.

En la vida, todos somos pobres de una u otra manera y atravesamos por dificultades y sufrimientos. Precisamente la experiencia personal del sufrimiento nos tiene que ayudar a ponernos en el lugar del otro, del pobre, del que sufre. La vivencia del dolor puede ser el camino para un despertar de sí mismo y fijar la mirada en los demás. Esa es la bienaventuranza de la compasión: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados” (Mt 5,4). Felices los que son capaces de salir al encuentro de los demás, conmoverse por su dolor y unirse a ellos en la búsqueda de los remedios pertinentes.

Es necesario que en nuestra sociedad tan impregnada  de individualismo y egoísmo, se viva la responsabilidad “de unos sobre los otros”. La pregunta de Dios a Caín: «¿Dónde está Abel, tu hermano?», es la misma pregunta que ha de resonar en nuestra conciencia. Caín responderá con una evasiva: «No sé, ¿soy yo el guardián de mi hermano?» (Gn 4,9). No ha de ser así entre nosotros, porque efectivamente, somos guardianes de nuestros hermanos, todos, los unos de los otros. Y no sólo somos guardianes de una forma genérica y difusa, sino que somos interdependientes, como granos de trigo llamados a formar un mismo pan, como hijos de Dios llamados a vivir en familia.

El papa Francisco nos recuerda que el lugar donde a Jesús se le podía encontrar con más facilidad era “por los caminos”. Y nos invita a percibir lo que el Señor siente en su corazón por la multitud, por las personas cansadas, extenuadas y heridas. Siente compasión, ternura, sobre todo hacia las personas excluidas: pecadores, enfermos, etc., ante las que es preciso tener proximidad, cercanía y servicio. Por eso hoy la Iglesia está llamada a ser «un oasis de misericordia».

Hoy presidiré la celebración del Corpus Christi en la parroquia de Sant Esteve de la Garriga. En esta población de nuestra diócesis se ha celebrado  desde 1816, año de la primera referencia documental que existe. Felicitamos a la comunidad parroquial i a la villa por esta efemérides y nos unimos en la adoración de Cristo, presente en la Eucaristía, que nos lleva al encuentro del  hermano necesitado.

 

+Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.