PRACTICA LA JUSTICIA, DEJA TU HUELLA – En la solemnidad del Corpus Christi, Día de Caridad

ginesgarciaMons. Ginés García Beltrán            La Eucaristía es el centro de la vida de un cristiano y el culmen hacia el que camina la Iglesia. Cada vez que celebramos la Eucaristía hacemos memoria de lo que ocurrió en el Calvario, nuestra salvación.
 
La poca importancia que muchos creyentes dan a la Misa, o la falta de participación constante en ella, muestran un gran déficit de fe vivida. No basta decir: “Para ser cristiano no hace falta ir a Misa”. Entre otras cosas, porque no es verdad. Participar cada domingo en la Misa es hacer profesión de fe en lo que allí se celebra, al tiempo que es incorporación al sacrificio de Cristo, compartiendo sus mismos sentimientos, su misma vida y su mismo destino. La Eucaristía nos abre los ojos, como a los discípulos de Emaús, para ver al Señor en el camino de la vida: pero no sólo eso, también nos abre los ojos para ver al Señor Jesús en los hermanos, especialmente en los que sufren.
 
  La falta de participación en la Eucaristía debilitará la caridad, pues el misterio eucarístico es la fuente de donde mana la caridad cristiana. El amor que Jesús no pide es amar como él nos amó. Si no me lleno del amor de Cristo, ¿con qué amor amaré a los hermanos? Nadie da de lo que no tiene.
 
  En esta fiesta del Corpus Christi, Día de la Caridad, Cristo en la Eucaristía nos invita a mirar a los más pobres. Nuestra comunidad se abre al mundo para reconocer al Señor en los rostros de la pobreza. Los pobres son muchos, demasiados. Los rostros de la pobreza no son menos. No se trata de mirar la pobreza a través del muro de la pantalla del televisor o del ordenador. A los pobres hay que mirarlos a la cara, acercarse a ellos y extender la mano.
 
Hay quien piensa que la caridad es algo del pasado, al menos que es un asunto confesional, es decir, propio de la religión. Lo importante, según esta visión, es la justicia. Más justicia y menos caridad sería el slogan de una sociedad secularizada. Pero creo, sinceramente, que la realidad es otra. La caridad antecede a la verdadera justicia. Sólo desde la caridad se accede a la justicia sin baño de otros intereses. La justicia sin caridad es fría, y muchas veces injusta. La caridad pone calor y ternura a la justicia, la hace cercana y se implica con lo que uno es, y no sólo con lo que tiene. La caridad es misericordia, es ponerse al lado del otro y caminar con él.
 
El Día de la Caridad es una invitación a vivir y practicar la justicia, y a dejar nuestra huella en este empeño. La pobreza hay que tocarla para sentirla, sólo así se puede transformar la realidad. Este es el empeño constante de la Iglesia, del trabajo de nuestras Cáritas. Ponerse al lado del pobre, identificarse con él, tender la mano para ayudar a que salga de su realidad y vuelva a creer que es posible cambiar, salir de esa situación de postración.
 
  Cáritas tiene un modelo: la caridad de Cristo, que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos a nosotros (cfr. 2Cor 8,9). La caridad está en la esencia del Evangelio, y, por tanto, es el motor de la vida cristiana. Los demás conocerán que somos discípulos de Cristo si nos amamos los unos a los otros (cfr. 13,35).
 
Os invito, queridos hermanos, a renovar ante Jesús-Eucaristía, “nuestra unión con Él y nuestro seguimiento y lo hacemos manteniendo vivo su proyecto compasivo, como nos pide el papa Francisco: «En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea. ¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cuántas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos»” (Comisión Episcopal de Pastoral Social. Mensaje con motivo de la celebración de la festividad del Corpus Christi, Día de la Caridad).
 
Pidamos a la Virgen María, Madre de los pobres, que nos ayude a tener un corazón como el suyo dispuesto a salir de nosotros mismos para ir al encuentro con los demás en la caridad, especialmente con los más pobres.
 
Con mi afecto y bendición.
 
 
 + Ginés García Beltrán,
Obispo de Guadix
Mons. Ginés García Beltrán
Acerca de Mons. Ginés García Beltrán 88 Articles
S. E. R. Mons. Ginés Ramón García Beltrán, nació en Lorca (Murcia), siendo natural de Huércal-Overa (Almería), el día 3 de octubre de 1961. Después de cursar estudios de Enseñanza Media en el Instituto de Huércal-Overa de 1975 a1979, ingreso en el Seminario Conciliar de San Indalecio, de Almería. Cursó estudios de Teología en la Facultad de Teología de la Compañía de Jesús en Granada. Tras obtener la graduación de Bachiller en Teología en 1984, es ordenado sacerdote el 20 de septiembre de 1985. Licenciado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma en 1986. En 1987 cursó estudios de doctorado en Derecho Canónico en la misma Universidad, y especialización en derecho matrimonial en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Ha desempeñado el ministerio sacerdotal como párroco de Mojácar (1987-1989), Rioja (1993-1994), «Santa María de los Ángeles», de la Capital (1994-996). Capellán de las Religiosas de la Inmaculada Niña «Divina Infantita» (1993-1994) y de las Religiosas Siervas de los Pobres, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús (1990-1992 y 2004 -2005). Arcipreste en la Capital (1994-1996). En 1996 Mons. D. Rosendo Álvarez Gastón le nombra Vicario General y Moderador de Curia, cargos en los que es confirmado en 2002 hasta 2005, por Mons. Adolfo González Montes, quien le nombra Canónigo Doctoral en 2003. Administrador parroquial de La Cañada y Costacabana (2005-2006); y de nuevo párroco de la importante parroquia de San Sebastián de la Capital de Almería, desde 2006. De 1989 a 1992 ejerció como Vicerrector del Seminario, Formador y Director espiritual en los Seminarios Mayor y Menor de Almería. Defensor del Vínculo y Promotor de Justicia (desde 1989). Delegado Episcopal en el Colegio Diocesano de San Ildefonso (1991-1994). Profesor (desde 1990) y Rector en el «Instituto Teológico San Indalecio» para la formación teológica y pastoral diocesana (1993-1997). Delegado Episcopal del IV Sínodo Diocesano (1996-1999). En el «Centro de Estudios Eclesiásticos» del Seminario Conciliar (afiliado a la Facultad de Granada) ha sido Jefe de Estudios (1996-2003), Profesor de Teología (1997-2003), y es actualmente Profesor Ordinario de Derecho Canónico (desde 2005). En el «Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería» (adscrito a la Universidad Pontificia de Salamanca), ha sido Profesor de Derecho Canónico y Síntesis teológica (2007-2008). Entre otros cargos que ha desempeñado, el Obispo de Guadix fue durante años Profesor de Religión en diversos Institutos de Enseñanza Media (1989-1994). Responsable de Formación Espiritual de grupos de matrimonios. Como miembro del Tribunal Eclesiástico, ha sido en diversas causas Juez instructor y «ad casum»; entre ellas en la Causa de los Mártires de Almería (2003). Representante del Obispado de Almería en Unicaja (2001-2007). Miembros del Consejo Presbiteral (1995-2006), Consejo Pastoral Diocesano (1995-2006), Colegio de Consultores (desde 1995), Consejo Diocesano de Asuntos Económicos (2003-2005) y Consejo Diocesano de Arte y Patrimonio (1997-2005). El 3 de diciembre Su Santidad el Papa Benedicto XVI nombró a Mons. Ginés Ramón García Beltrán como nuevo obispo de Guadix. El 27 de febrero de 2010 fue consagrado obispo en la Plaza de Las Palomas, de la ciudad accitana. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Permanete y Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, desde el 12 de marzo de 2014. Anteriomente había sido miembro de la CEMCS y de la Comisión Episcopal de Patrimonio, desde 2010 a 2014. En la Asamblea de Obispos del Sur de España es el Obispo delegado para los Medios de Comunicación Social. El 13 de julio de 2016 fue nombrado miembro de la Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede.