Amor de los Amores

Cesar_Franco_SegoviaMons. César Franco          Cuando la Iglesia habla de caridad se piensa inmediatamente en la institución de Cáritas. Es lógico: la acción caritativa de la Iglesia tiene un prestigio social que supera las fronteras de la misma Iglesia, puesto que, a la hora de practicar la caridad, la Iglesia no distingue entre credos, razas ni otras diferencias sociales. La caridad es universal o no es caridad.

Sin embargo, la caridad tiene su fuente en Dios. Dios es Amor, dice la Escritura. Y en otro lugar, Dios nos amó el primero. El Papa Francisco ha acuñado un  término, que llama a esta acción de Dios «primerear», es decir, «tomar la iniciativa», «adelantarse». Es lo que ha hecho Dios con el hombre: tomar la iniciativa en el amor. Dios ha sido el primero en amar. En la primera carta de Juan, esta verdad no puede ser más explícita: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados» (1Jn 4,10). La iniciativa de Dios, adelantándose en el amor, es el fundamento de todo amor. Por una razón teológica fundamental: Dios es Amor y, por tanto, fuente de todo amor; y por otra razón de tipo histórico: Dios nos ha entregado a su Hijo en la plenitud de los tiempos para revelarnos la imagen perfecta del amor, imagen inseparable de lo que la Iglesia celebra este domingo: el Corpus Christi. La Caridad hecha donación hasta el extremo de hacerse alimento, el buen pan de Dios que se da a todo aquel que quiere saciar su hambre de amor.

Esta unión entre la Eucaristía y el amor a los pobres está ya en el origen de la Iglesia. En la Última Cena aparece la Iglesia como una comunidad que recibe el Amor de Cristo, en el pan y el vino consagrados. Aquella primera comunión de los apóstoles constituía la comunidad que brotaba del amor de Cristo. La comunión íntima que estableció Cristo con los suyos se convertía, por su propia naturaleza, en una comunión estrecha con los hombres más necesitados, de forma que entre las notas distintivas de la Iglesia naciente, la palabra «comunión» significaba al mismo tiempo la comunión con Cristo y la comunión con los pobres. La Iglesia estableció su cáritas vinculada a la fracción del pan. En el Libro de los Hechos de los Apóstoles se dice claramente: «Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según las necesidades de cada uno» (Hch 2,44-45).

Conviene tener esto en cuenta para entender el significado de la Caridad en la vida de la Iglesia y no separar el amor de Dios y el amor a los pobres, privando así al uno del otro. Los dos van siempre juntos, como dijo en cierta ocasión la beata Teresa de Calcuta. Le peguntaron qué hacía primero, al encontrarse con un pobre: hablarle de Dios o darle de comer. Contestó con toda sencillez: hago las dos cosas al tiempo. En la Última Cena, cuando salió Judas del Cenáculo para traicionar a Jesús, todos los demás pensaron que, como tenía la bolsa común, se dirigía a dar limosna a los pobres. Es hermoso pensar que, mientras Cristo instituía el Sacramento del Amor, se pensaba en los más necesitados. Así debe ser siempre: la Eucaristía es la fuente del amor, y, celebrarla como merece, supone que compartimos con otros el amor que recibimos de Cristo. Por eso, cuando Cristo en la Eucaristía procesione este domingo por las calles de nuestra ciudad, cantaremos con gozo al Amor de los Amores. Es el Amor primigenio, la fuente de todo amor, el Amor llevado a la consumación, que nos enseña a compartir la vida con los demás, y adelantarnos nosotros también, antes de que nos lo pidan, en la práctica del amor.

 

+ César Franco Martínez

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
Acerca de Mons. César Franco Martínez 254 Articles
Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).