Amoris Laetitia(II): un canto de amor

Tortosa Obispo Enrique BenaventMons. Enrique Benavent          En la exhortación La alegría del amor el Papa Francisco no nos invita únicamente a revisar nuestra pastoral matrimonial, centrada muchas veces en cuestiones morales y jurídicas, sino que también nos propone un camino concreto para que anunciemos el “Evangelio de la familia” como un ideal que llena de “alegría el corazón y la vida entera” (nº 200) y que puede entusiasmar a tantos jóvenes en quienes “permanece vivo el deseo de familia” (nº 1). Por ello, no podemos olvidar que la clave para entender el mensaje de este documento pontificio se encuentra en los capítulos cuarto y quinto, considerados por el mismo Papa como los “dos capítulos centrales” (nº 6) de la exhortación. En ellos nos ofrece unas preciosas reflexiones sobre el amor, “porque no podemos alentar un camino de fidelidad y de entrega recíproca si no estimulamos el crecimiento, la consolidadción y la profundización del amor conyugal y familiar” (nº 89). Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que esta exhortación es, toda ella, un canto a la familia porque es un canto al amor.

Es imposible exponer con detalle toda la riqueza de las reflexiones que el Papa nos ofrece en estos dos capítulos. Mis palabras unicamente pueden ser una invitación a su lectura y meditación. Por ello quiero recomendaros que os centréis, en primer lugar, en la bella meditación sobre cada una de las expresiones con las que es caracterizado el amor en el Himno de la caridad del capítulo 13 de la primera carta a los Corintios, “para intentar una aplicación a la existencia concreta de cada familia” (nº 90) y para recordar a los jóvenes que el amor, que si es verdadero incluye “unión afectiva, espiritual y oblativa… que recoge en sí la ternura de la amistad y la pasión erótica” (nº 120), no se ve perjudicado cuando “asume el cauce de la institución matrimonial”, sino que es en ella donde encuentra “el modo de encauzar su estabilidad y su crecimiento real y concreto” (nº 131).

A todos los esposos, y de una manera especial a los jóvenes, os quiero invitar también a meditar los bellos y claros consejos que el Papa os regala en la segunda parte del capítulo cuarto y que os pueden ayudar a cuidar y a crecer en el amor. En ellos no encontramos “fantasías sobre un amor idílico y perfecto” (nº 135), sino un sano realismo que no olvida que “todo se realiza en un camino de permanente crecimiento” (nº 134). Tampoco habla el Papa de un amor puramente espiritual, sino del amor de alguien que es cuerpo y espíritu y que, por ello, debe poner la sexualidad “al servicio de la amistad conyugal” (nº 156) y vivirla positivamente.

Un amor auténtico “siempre da vida” (nº 165), es fecundo. “La familia (afirma el Papa) es el ámbito de la acogida de la vida que llega como regalo de Dios” (nº 166). Un amor cerrado a la fecundidad tiene algo de inauténtico. Que en esta cultura, en la que los hijos son vistos muchas veces como una carga más que como un don de Dios, los cristianos demos testimonio de un amor sincero y generoso.

Con mi afecto y bendición.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.