Gabriel-Ángel Rodríguez Millán, elegido Administrador diocesano de Osma-Soria

Osma-Soria El Administrador diocesanoEl Vicario General de Osma-Soria, Gabriel-Ángel Rodríguez Millán, ha sido elegido Administrador diocesano para regir la Sede oxomense-soriana durante el periodo de Sede vacante producida por el traslado de Mons. Melgar Viciosa al Obispado de Ciudad Real. La elección se ha producido en la mañana del lunes, 23 de mayo, durante la reunión del Colegio de consultores de la Diócesis.

El Colegio de consultores, nombrado en diciembre de 2014, está compuesto por siete sacerdotes diocesanos: Gabriel-Ángel Rodríguez Millán (Vicario General), Juan Carlos Atienza Ballano (Vicario episcopal de patrimonio), Ángel Hernández Ayllón (Vicario episcopal de pastoral), Jesús Florencio Hernández Peña (párroco de Ólvega), Mario Muñoz Barranco (párroco de El Salvador, en Soria), Manuel Peñalba Zayas (párroco de Santa Bárbara, en Soria) y Alberto Dueña Ocón (párroco de San José, en Soria)

Tras la reunión ha sido comunicada la elección a la Nunciatura Apostólica en España, al presidente de la Conferencia Episcopal Española así como al Arzobispado de Burgos, Sede metropolitana de la que depende la Diócesis de Osma-Soria.

Biografía

Rodríguez Millán nació en Vinuesa (Soria) hace 46 años. Hizo los estudios eclesiásticos en el Seminario de El Burgo de Osma y fue ordenado sacerdote en la S. I. Catedral el 11 de diciembre de 1994. Entre los años 1995 y 1997 hizo la Licenciatura en Filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma. Al regresar a la Diócesis fue nombrado profesor de Filosofía del Seminario y Secretario de estudios, al tiempo que atendía pastoralmente algunas parroquias de la zona de San Esteban de Gormaz. En 1998 fue nuevamente enviado a Roma donde hizo la Carrera diplomática en la Pontificia Academia Eclesiástica y se doctoró en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana. Nuevamente en la Diócesis, y tras un breve período en la parroquia de Arcos de Jalón, en 2003 fue nombrado Director espiritual del Seminario y profesor del mismo. En 2005 fue nombrado Vicario Judicial. Tres años después, en agosto de 2008, fue nombrado Rector del Seminario y en junio de 2009 Vicario General, cargos que compatibiliza actualmente.

El nuevo Administrador diocesano presidió la Comisión encargada de organizar la Beatificación del Obispo Juan de Palafox y Mendoza así como la Comisión encargada de la Misión diocesana “Despertar a la fe” durante sus dos primeros años.

Regulación canónica de la elección y potestad del Administrador diocesano

Resumen de la normativa del Código de Derecho Canónico y del Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos:

Al quedar vacante la Sede y hasta la constitución del Administrador diocesano, el Colegio de consultores, a no ser que la Santa Sede hubiera establecido otra cosa, es el que se hace cargo del gobierno de la Diócesis. El miembro más antiguo por su ordenación sacerdotal debe convocar sin demora al Colegio para designar Administrador diocesano (canon 419).

El Colegio de Consultores debe estar formado solamente por sacerdotes, en número no inferior a 6 y no mayor de 12 (c. 502 1).

El Administrador diocesano debe ser elegido por el Colegio de consultores antes de ocho días a partir del momento en que éste reciba noticia de la vacante de la Sede (c. 421 § 1).

El Colegio de consultores, informe cuanto antes a la Sede Apostólica de quien haya sido elegido Administrador diocesano (c. 422).

El Administrador diocesano no debe ser a la vez ecónomo de la Diócesis (c. 423 §2).

Para el cargo de Administrador diocesano sólo puede ser designado válidamente un sacerdote que tenga cumplidos treinta y cinco años (c. 425 § 1).

El Administrador diocesano tiene los deberes y goza de la potestad del Obispo diocesano, con exclusión de todo aquello que por su misma naturaleza o por el derecho mismo esté exceptuado (c. 427 § 1).

Vacante la sede nada debe innovarse (c. 428 § 1). Se prohíbe a quienes se hacen cargo interinamente del régimen de la Diócesis realizar cualquier acto que pueda causar perjuicio a la Diócesis o a los derechos episcopales (§ 2).

El Administrador diocesano cesa en su cargo cuando el nuevo Obispo toma posesión de la Diócesis (c. 430 § 1).

El Administrador diocesano asume la potestad ordinaria y propia sobre la Diócesis desde el momento de la aceptación de su elección. Sólo después de un año de la vacancia de la Sede puede nombrar los párrocos (c. 525).

Durante la Sede vacante, el Administrador diocesano debe invitar a los sacerdotes y a las comunidades parroquiales y religiosas, a elevar fervientes oraciones por el nombramiento del nuevo Obispo y por las necesidades de la Diócesis.

El Consejo presbiteral cesa en sus funciones, que pasan a ser desempeñadas por el Colegio de consultores (c. 501 2). También cesa el Consejo pastoral diocesano (c. 513 § 2), el Vicario General y los Vicarios episcopales.

 

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