Fiesta de la Santísima Trinidad. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Mons Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas         Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, en una de las sesiones en que ofrecí una catequesis a jóvenes de habla castellana en la parroquia de la Milagrosa de los Padres Paules. Participaban diversos grupos de América Latina e incluso hispanos de los Estados Unidos. Al finalizar se me acerca un grupo de jóvenes y me dicen: “Estábamos discutiendo no sobre si creemos en un único Dios o en tres dioses, sino como lo podemos explicar a nuestros compañeros de forma que nos entiendan y al mismo tiempo hacerles comprender por qué nosotros lo creemos”.

La catequesis iba dirigida a reflexionar sobre la necesidad de ser testimonios. Testimonios de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Recuerdo haber hecho referencia a que somos testimonios de Dios Trinidad, un solo Dios en tres personas. Unidad y distinción. Podemos pensar en Tri-unidad y Trinidad, ya que la primera expresión subraya la unidad y la segunda la distinción. Utilicé tal expresión porque en el YouCat, el catecismo que se ofreció a los jóvenes por indicación del papa Benedicto, así estaba escrito.

Ahora bien, se me pedía el por qué y cómo hablar de ello. Recuerdo algunos puntos de mi respuesta, en la que no podía repetir afirmaciones de los tratados de teología que había estudiado, sino hacerles llegar algunas consideraciones que les ayudasen a hablar de Dios Trinidad y dar razón de ello a sus compañeros.

– ¿Por qué lo creemos? Porque Jesucristo, con su vida, predicación, muerte y resurrección, nos lo ha revelado. Si prestamos atención a los cuatro evangelios nos daremos cuenta que contemplando a Jesús, escuchándolo y fiándonos de Él (creyendo en Él), de sus primeros discípulos y, después, de aquellas primeras generaciones de cristianos, es necesario hablar de Dios, sin comprender del todo su misterio, como Padre del Cielo, como Dios que en Jesús, su hijo, se ha hecho hombre como nosotros; y como Dios Espíritu Santo, fuerza, aliento que nos ha sido enviado por el Padre y el Hijo. Unidad en la diversidad.

De la Iglesia hemos aprendido que creemos en un solo Dios en tres personas. Un Dios que es Uno y que se ha manifestado de tres maneras. Mejor aún: un solo Dios en tres personas. Dios es amor, y allá donde existe el amor existe una trinidad: un amante, un amado y la fuente del amor, como dice san Agustín. Por ello:

–   Hacemos la señal de cruz diciendo: “En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”. Es decir, cuando hablamos de Dios lo hacemos hablando del Padre, Hijo y Espíritu.

–    Cuando recibimos el bautismo el ministro invocó a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

–     Así finalizan la mayoría de plegarias.

–   Cuando recitamos el Credo manifestamos que creemos en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Este es el verdadero nombre de Dios y el Dios en quien creemos. Y es muy importante afirmarlo y experimentarlo.

Recordé una imagen: un niño a la orilla del mar contemplándolo con una concha llena de agua, y san Agustín le decía: “Tienes en la mano agua del mar y no la tienes toda. No cabe en la concha; es así como tienes a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo en ti, pese a que no puedas comprenderlo del todo, porque tu comprensión es limitada”.

Dime en que Dios crees, dime su nombre, y adivinaré qué vives, qué crees, qué deseas y quéesperas.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

 

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 413 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.