«Contemplad el rostro de la misericordia»

Cesar_Franco_SegoviaMons. César Franco             El domingo de la Santísima Trinidad, que este año se celebra el 22 de Mayo, es la Jornada de oración por las comunidades de vida contemplativa. El lema de este año hace referencia al Jubileo de la Misericordia: «Contemplad el rostro de la misericordia». La vida contemplativa en la Iglesia se explica como una llamada a contemplar el rostro de Cristo, en el que brilla la misericordia del Padre.

La vocación a la vida contemplativa no se entiende en una sociedad y cultura como la actual caracterizadas por una crisis profunda de la interioridad y por un activismo que impide al hombre valorar el silencio, la soledad y la verdadera acción del Espíritu que habita en nosotros. El hombre, para ser él mismo, necesita interioridad para encontrarse consigo mismo y con Dios. Y la interioridad requiere silencio y soledad. Es llamativo que la mayor parte de la vida de Cristo, lo que llamamos vida oculta, transcurrió en el ámbito reducido de su casa y taller de Nazaret y en la dedicación a la oración y lectura de las Escrituras Sagradas. ¡Qué pérdida de tiempo!, pensarán algunos. ¡Con lo que podría haber hecho si tenemos en cuenta la actividad que desplegó durante su vida pública!

La vida contemplativa se contrapone indebidamente a la vida activa, como si la primera fuera un cruzarse de brazos, dejando que pase el tiempo en la pura pasividad. Nada más contrario a la verdadera contemplación. Ésta es una intensa acción del Espíritu de Dios en el hombre y la mujer que buscan el conocimiento de Dios y de la verdad última de la existencia. La verdadera acción parte siempre de una contemplación intensa de la verdad. Y, para ello, el hombre debe buscar dentro de sí mismo a su Creador. El hombre que no soporta el silencio y la soledad, se incapacita para la relación con Dios y con los demás. Toda creatividad auténtica, toda acción fecunda se gesta en la contemplación. Las obras de arte son fruto de intenso pensamiento, de apertura a la inspiración que viene de la verdad y belleza supremas, que son atributos de Dios.

La Iglesia no vive sólo de la acción de los evangelizadores y misioneros que se lanzan al apostolado con tanta generosidad. Hay que decir que muchos de estos santos misioneros, que desgastaron su vida al servicio del evangelio, fueron también místicos, contemplativos, hombres de profunda oración. Nada habrían hecho sin esta dosis de vida contemplativa. Pero hay que afirmar con la misma fuerza que la Iglesia vive de esos cenáculos de oración, escondidos a los ojos del mundo, donde monjes y monjas, religiosos y religiosas gastan su vida orando por la Iglesia, como una retaguardia que soporta con su intercesión el fragor de la primera línea. El corazón de la Iglesia tiene mucho que ver la actitud de María, la Madre del Señor. No fue apóstol. Cristo no le dio cargos de responsabilidad en la Iglesia fundada por él. Pero la hizo Madre de la Iglesia al pie de la cruz. Ella es la Virgen orante, silenciosa, que acoge la Palabra en su corazón y la medita constantemente. Ella es modelo perfecto para la vida contemplativa, como lo es para todos los demás estados de vida, porque está centrada plena y totalmente en Dios. Vivir así supone una profunda actividad en el Espíritu que habita en nosotros y nos permite entregarnos a Dios con todo nuestro ser.

En esta Jornada «pro orantibus» debemos dar gracias a Dios por nuestros monasterios de vida contemplativa que permiten a la Iglesia de Segovia crecer en santidad y entrega apostólica. Y pidamos para que reciban abundantes vocaciones que nos recuerden el absoluto de Dios y la necesidad que todos tenemos de contemplar el rostro de Cristo, que refleja la misericordia del Padre.

 

+ César Franco Martínez

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).