Nombramiento del Obispo Auxiliar

Ricardo Blazquez Arzobispo ValladolidMons. Ricardo Blázquez          El día 14 de abril a las 12 horas fue hecho público en Roma y Valladolid, el nombramiento de D. Luis Argüello, hasta ahora Vicario General, como Obispo Auxiliar de la Archidiócesis de Valladolid. En el Arzobispado fueron convocados los periodistas y quienes estaban en las oficinas para la información que ofrecimos D. Luis y un servidor. El recién nombrado Obispo saludó a los presentes y a toda la Diócesis. Agradecemos al Santo Padre el nombramiento. En nombre propio y de la Diócesis felicito cordialmente a D. Luis, a quien conozco desde hace años y cuyos servicios he podido apreciar durante el ministerio episcopal en nuestra Diócesis.

Querido amigo Luis, me alegro de la confianza que Papa te ha mostrado con esta designación, pedimos al Señor que te acompañe todos los días en el nuevo servicio que te confía la Iglesia, cuenta siempre con nuestra confianza y con el apoyo de la Diócesis. Los dones que el Señor te ha otorgado hallan desde ahora una irradiación más amplia y comportan una responsabilidad mayor. Nos hermana el ministerio episcopal al servicio de nuestra querida Diócesis.

Aunque la historia de nuestra Diócesis es secular, pues fue erigida en 1595, ha sido constituida Iglesia metropolitana en 1857, y tiene más de medio millón de habitantes, la mayor de las once Diócesis que hay en el territorio muy extenso y poco poblado de Castilla y León, por las dimensiones solo en contadas ocasiones ha tenido Obispo Auxiliar.

En el mes de julio del año pasado pedí a la Congregación para los Obispos que me fuera concedido como colaborador un obispo auxiliar. Las razones que me movieron a ello son las siguientes: La Presidencia de la Conferencia Episcopal, la participación en cinco dicasterios de Roma después de haber sido creado cardenal, y otras actividades que van inevitablemente unidas a esos encargos anteriores me llevaron a la convicción de hacer esa petición a la Santa Sede. Para mí el ministerio de Arzobispo de Valladolid es el primordial; pero con las circunstancias a que acabo de hacer referencia temía que mi dedicación a la Diócesis quedara mermada de una manera significativa y yo no quería que el servicio episcopal fuera considerablemente disminuido. El Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos nn. 70-71 expone en qué consiste la misión del Obispo Auxiliar y los criterios por los que es pedido y concedido por el Papa. En mi carta expuse con claridad las dimensiones de la Diócesis y mis limitaciones.

Agradezco la respuesta que recibió mi petición y ahora estoy encantado del Obispo Auxiliar y de que sea D. Luis precisamente el que ha sido nombrado.

  1. Luis es el tercer Obispo Auxiliar de Valladolid. El primero fue D. Mariano Cidad nombrado el año 1897, siendo cardenal D. Antonio Cascajares, trasladado posteriormente a Zaragoza. Mons. Cidad fue designado Obispo de Astorga, pero murió en el año 1903 antes de tomar posesión. El segundo Obispo Auxiliar fue D. Pedro Segura el año 1916 con el cardenal José María Cos ya muy anciano y enfermo. Permaneció hasta el año 1920, en que fue trasladado a la Diócesis de Coria, precisamente donde ejerce el ministerio episcopal D. Francesco Cerro del clero de nuestra Diócesis.

Quizá pueda sorprender un detalle que hemos conocido junto con el nombramiento, a D. Luis se le ha asignado la sede titular de Ipagro (Aguilar de la Frontera, en Córdoba); precisamente en este lugar se encontraba el Cardenal D. Carlos Amigo el día 14 y desde allí felicitó a D. Luis (El Papa Francisco cuando fue nombrado obispo auxiliar recibió el título de Auca, Burgos, y a mí me fue asignado el título de Germa di Galazia, Turquía) El motivo de esta unión entre Obispo y Sede es que desde los primeros siglos de la Iglesia no hay ordenaciones episcopales “absolutas”, es decir, sin estar unidas a una Diócesis. Actualmente es una reminiscencia de un aspecto importante de todo obispo. El obispo es pastor de una Iglesia, con la que está particularmente vinculado. En ella está incardinado con sus fieles cristianos y a todos debe servir como obispo.

Recibirá, Dios mediante, D. Luis la ordenación episcopal en nuestra catedral el día 3 de junio por la tarde, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Es una coincidencia muy significativa el que, en nuestra ciudad, tan marcada por la devoción al Corazón de Jesús desde el Beato. Bernardo de Hoyos, tenga lugar la ordenación de un hijo de esta Iglesia local. Desde que fue ordenado en nuestra Catedral D. Marcelo, nombrado obispo de Astorga (5-3-1961), no ha habido otra ordenación episcopal.

Como D. Luis procede de nuestro presbiterio le haremos obsequio los miembros del presbiterio de la Diócesis del báculo episcopal. Es un símbolo fundamental del obispo para significar el cuidado del pastor con que guía al rebaño confiado.

La función del obispo no es un honor sino un servicio.  Por eso, dijo acertadamente D. Luis el día de la publicidad de su nombramiento: “Os pido que, si caigo en vanagloria, me llaméis la atención”. La caridad pastoral es el alma del ministerio del obispo. San Agustín define el servicio episcopal como “amoris afficium”, es decir, como función de amor recordando las preguntas de Jesús a Pedro y las respuestas de Pedro a Jesús: “Pedro”, ¿me amas? Pregunta por tres veces Jesús a Pedro, y éste responde: “Señor tú sabes que te quiero”. Y después de esta profesión de amor, Jesús encomienda a Pedro que apaciente su rebaño. (cf. Jn. 21, 15-17). Las tres preguntas de Jesús recuerdan al apóstol las tres negaciones (Jn. 18, 17. 25-27). Pedro en adelante no se apoyará en sí mismo sino en el Señor para cumplir la misión que le encomienda. El obispo debe vivir como servidor del Señor, del Evangelio y de los fieles; su existencia es “pro-existencia” (Directorio, 38), una vida inspirada en el estilo de Jesús, que está en medio de los discípulos como el que sirve (Lc. 22,27). Esto pedimos para D. Luis.

+ Ricardo Blázquez

Cardenal Arzobispo de Valladolid

 

Card. Ricardo Blázquez
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Don Ricardo Blázquez Pérez nació en Villanueva del Campillo, provincia y diócesis de Ávila, el 13-4-1942. Realizó sus estudios en los seminarios Menor y Mayor de Ávila (1955-67) y fue ordenado presbítero el 18-2-1967. Obtuvo el doctorado en Teología por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1967-72) y también estudió en universidades alemanas. Sus 21 años de ministerio sacerdotal se centraron en la actividad docente. Fue secretario del Instituto Teológico Abulense (1972-76), profesor (1974-88) y decano (1978-81) de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, así como vicerrector de la misma. El 8-4-1988 fue elegido obispo de la iglesia titular de Germa di Galazia y nombrado obispo auxiliar de Santiago de Compostela, recibiendo la ordenación episcopal en esa catedral el 29 de mayo siguiente de manos de D. Antonio María Rouco Varela. El 26-5-1992 fue designado obispo de Palencia y el 8-9-1995 obispo de Bilbao. El 13-3-2010 se hizo público su nombramiento por el papa Benedicto XVI como 14.º arzobispo metropolitano y 40.º obispo de Valladolid, sede de la que tomó posesión el 17-4-2010. Desde marzo de 2014 es el presidente de la Conferencia Episcopal Española, organismo del que ya fue presidente entre 2005 y 2008, y vicepresidente entre 2008 y 2014; anteriormente, fue miembro de la Comisión para la Doctrina de la Fe (1988-93) y de la Comisión Litúrgica (1990-93), y presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe (1993-2002) y de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales (2002-05), así como Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca (2000-04). El papa Francisco le creó cardenal en el consistorio del 14-2-2015, con el título de Santa Maria in Vallicella, y le nombró miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (2014), de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del Consejo Pontificio de la Cultura y de la Congregación para las Iglesias Orientales (todos en 2015) y de la comisión cardenalicia para la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (2016). Además de colaborar en la redacción de muchos documentos de la Conferencia Episcopal Española, son reseñables sus siguientes publicaciones: La resurrección en la cristología de Wolfhart Pannenberg (1976) Jesús sí, la Iglesia también (1983) Jesús, el Evangelio de Dios (1985) Las comunidades neocatecumenales. Discernimiento teológico (1988) La Iglesia del Concilio Vaticano II (1989) Tradición y esperanza (1989) Iniciación cristiana y nueva evangelización (1992) Transmitir el Evangelio de la verdad (1997) En el umbral del tercer milenio (1999) La esperanza en Dios no defrauda: consideraciones teológico-pastorales de un obispo (2004) Iglesia, ¿qué dices de Dios? (2007) Iglesia y Palabra de Dios (2011) Del Vaticano II a la Nueva Evangelización (2013) Un obispo comenta el Credo (2013)