Mes de mayo, mes de María

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol             En el mes de mayo se celebran diversos motivos, como el día del Trabajo o el día de la Madre. En el ámbito cristiano, el mes de María en este año 2016 tiene puesto un acento particular en su advocación Madre de Misericordia.

A través de palabras y de gestos la Iglesia proclama la importancia del perdón divino y la necesidad de que nos perdonemos también unos a otros en la vida corriente. Para ello el modelo puede ser María, y así lo propone el Papa en las últimas páginas de su Bula del Jubileo titulada Misericordiæ Vultus.

Nos recuerda que tras el anuncio del ángel, cuando María visitó a su prima santa Isabel, su canto ya estuvo dedicado a la misericordia divina que se extendería «de generación en generación», como así ha sucedido.

Desde aquel momento hasta la muerte de Jesucristo, cuando estaba con el apóstol Juan al pie de la cruz, la Virgen fue testigo de las palabras postreras de perdón de su Hijo. Conscientes de ello, los cristianos de todos los tiempos se le han dirigido con el Salve Regina, en la que le pedimos que no se canse de volver hacia nosotros, sumergidos a veces en un valle de lágrimas, sus ojos misericordiosos.

Son muchas otras las escenas en la vida de la Virgen en la que podríamos tomar ejemplo de su misericordia, algunas aparentemente para remediar necesidades triviales como la falta de vino en aquellas bodas de Caná. Este episodio nos dice que podemos dirigirnos a su intercesión también en las circunstancias ordinarias de nuestra relación con los demás. Y nos enseña que, como ella, debemos estar pendientes de los demás. Es este «darse cuenta» de las necesidades ajenas, y una vez que reparamos en ellas tratar de remediarlas con nuestro esfuerzo o con la oración.

En la pasada Semana Santa, el Papa quiso que se instalara en un patio del Vaticano la estatua de una persona «sin techo». Es una escultura que representa a un indigente tumbado en un banco público. Al ser todo de tamaño natural, cuesta distinguir la obra de arte de la realidad. Ha querido que nos diéramos cuenta de un drama real, incrementado en Europa con la llegada de cientos de miles de refugiados.

Como la Virgen, solo teniendo el corazón abierto a los demás repararemos en lo que les ocurre y podremos ayudarles. La misericordia comienza con un darse cuenta.

 

† Jaume Pujol Balcells

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.