Testigos del Reino de Dios

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar         Queridos diocesanos:

Cristo vino a inaugurar el Reino de Dios entre los hombres. Durante su vida nos ha transmitido lo que es y lo que no es importante en ese Reino; enseñó a los hombres que lo primero era buscar el Reino de Dios y su justicia pues todo lo demás se nos dará por añadidura (cfr. Lc 12, 31) Tuvo que aclarar y defender la naturaleza del Reino que Él vino a instaurar: “Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí” (Jn 18, 36) A los discípulos que eligió les enseñó a conocer el Reino del que les hablaba con frecuencia precisamente porque ellos tenían que ser los continuadores en la proclamación de este Reino:“Los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar” (Lc 9, 2) De este modo, los Apóstoles, por encargo de Cristo, continuaron la misma misión del Maestro: extender por todo el mundo ese Reino, que es un Reino de servicio y de santidad, de la verdad y de la vida, de justicia, de amor y de paz.

Los Apóstoles, la Iglesia entera, van a entender la exigencia y autenticidad de la misión que Cristo les había encomendado y van a lanzarse, sin miedo a nada ni a nadie, a hacer presente este Reino por todo el mundo, llamando a la conversión, a ser seguidores y discípulos de Cristo a todas las gentes de todos los tiempos y lugares. La Iglesia del S. XXI tiene encomendada la misma misión de instaurar y hacer crecer el Reino de Dios en medio de una sociedad que ha perdido la valoración de Dios; en medio de un ambiente laicista en el que Dios y los valores del Reino son rechazados por los valores de un reino mundanizado. Hoy como ayer la instauración del Reino de Dios y la extensión del mismo son costosas pues tienen unas hermosas y grandes exigencias.

Hoy como ayer se nos pide a nosotros, seguidores de Cristo, que tomemos conciencia de nuestra tarea, de la misión que Cristo nos ha encomendado que no es otra que la que Él desempeñó en este mundo, así como de la dificultad y las exigencias que suponen instaurar y extender este Reino de Dios en medio de nuestro mundo. A nosotros, seguidores y discípulos de Cristo, se nos pide coherencia para vivir nuestra vida desde los valores del Reino, con valentía y decisión, con la fortaleza que Dios nos da para no dejarnos llevar por las aguas de la mundanidad.

Hemos de ser conscientes de que la implantación y extensión del Reino de Dios en nuestro mundo supone luchar contra los valores que el mundo inculca, asume y vive. Son los valores de la mundanidad del tener, del poder y del gozar sin límites como únicos valores que mueven a tantas personas. Es necesario que asumamos y vivamos el estilo de vida de Jesús; que lo vivamos en nuestra vida como lo único que va a hacer creíble nuestra misión y nuestro mensaje frente a tantos que no creen o están contra la Iglesia o son indiferentes: que nuestro testimonio cristiano les abra los ojos del corazón para poder descubrir que ser cristiano merece la pena. No olvidemos, como repetidamente han indicado santos y Papas, que el único Evangelio que muchos de los hombres y mujeres de nuestro tiempo van a leer es el testimonio de vida que demos los cristianos.

+ Gerardo Melgar Viciosa
Administrador diocesano de Osma-Soria
Obispo electo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.