El día de los cuatro Papas

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol           Hace un par de años, el 27 de abril del 2014, la atención mundial estaba centrada en el Vaticano. Un millón de personas, entre las cuales muchos jefes de Estado y del Gobierno de todas partes, asistían a la canonización de dos grandes santos de nuestro tiempo: Juan XXIII y Juan Pablo II. Oficiaba la ceremonia el actual papa Francisco, y asistía al acto el Papa emérito Benedicto XVI. Por sus excepcionales características, la prensa lo bautizó como el día de los cuatro Papas.

Juan XXIII procedía de una familia que tuvo once hijos, algunos de los cuales murieron prematuramente. Él mismo contó la pobreza en que vivían, compatible con la alegría, y recordaba que, pese a las estrecheces económicas, sus padres siempre abrieron la puerta de su casa de Sotto il Monte, y pusieron un plato más en la mesa, cuando llamaba un pobre.

Este aprendizaje familiar del amor caritativo y de la cercanía con todos impregnó su vida y marcó también el espíritu de su obra magna, el Concilio Vaticano II, una apertura de las puertas de la Iglesia a quienes se hallaban fuera. El aggiornamento y el ecumenismo fueron su abrazo a las nuevas culturas sociales y a quienes desde entonces se llamó hermanos separados.

Juan Pablo II era seminarista, después de haber trabajado en una cantera y haber sido actor, cuando un compañero le gastó la broma de colgarle en la puerta de su habitación un cartel que decía: «Futuro Santo». Entre aquella frase y aquel «Santo súbito» reclamado por muchos en sus funerales, transcurrió una vida de amor a Dios y amor al mundo, al que viajó incansablemente en 146 desplazamientos internacionales.

No hace falta recordar sus muchos gestos, desde su perdón «al hermano que me ha herido» tras el atentado, hasta el encuentro en Asís de las principales religiones, pasando por la caída del Comunismo.

A su primer destino el joven cura Karol Wojtyła llegó en autobús, y luego un trecho andando hasta ser recogido por un carro. Al entrar, se arrodilló y besó el suelo, como haría después en tantas ocasiones. Como Juan XXIII, amaba el mundo y fue amado por él. Las Jornadas Mundiales de la Juventud, que impulsó, son solo una muestra de esta admiración y aprecio.

Pienso que tenemos dos grandes referentes para nuestra vida cristiana. Dos Papas que han mostrado en sus vidas lo que el actual pontífice proclama: que el nombre de Dios es misericordia.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.