Apúntate a clase de Religión

jimenezzamoravicenteMons. Vicente Jiménez          Queridos diocesanos:

En el tercer trimestre del curso escolar se realiza la matrícula de los alumnos en los Centros de Enseñanza. Con este motivo, un año más hago una llamada apremiante a los padres, a los sacerdotes, a los religiosos, a los alumnos y a los profesores de Religión, para que muchos niños, adolescentes y jóvenes se apunten a la clase de Religión y Moral Católica en nuestra Diócesis de Zaragoza.

Derecho fundamental y constitucional

Es un derecho fundamental de los padres amparado por nuestra Constitución Española: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres, para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones” (Constitución Española, Art. 27, 3).

La asignatura de Religión en la Escuela está basada en una concepción antropológica abierta a la dimensión trascendente del hombre y la mujer. Unida a la formación doctrinal y moral, la enseñanza escolar de la Religión Católica favorece también el desarrollo de la responsabilidad personal y social así como promueve el ejercicio de las demás virtudes cívicas para el bien común de la sociedad.

Los Obispos Españoles exigimos una vez más que la enseñanza religiosa, como derecho fundamental de los padres y de los alumnos, sea una asignatura equiparable a las asignaturas fundamentales, de oferta obligatoria para los Centros y de opción voluntaria para los alumnos, y que el hecho de recibir o no recibir esta enseñanza no suponga discriminación académica alguna en la actividad descolar.

Los Obispos lamentamos que la regulación de la enseñanza de la Religión y Moral Católica, que la LOMCE ha impuesto para el Bachillerato no garantice la oferta obligatoria de la asignatura por parte de los Centros ni, consecuentemente, que los padres y, en su caso, los alumnos puedan optar por ella. En esta etapa educativa no se garantiza de manera suficiente y adecuada el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que ellos deseen, ni se cumple el mandato constitucional (Art. 27, 3), ni el tratado internacional entre el Estado Español y la Santa Sede, de 3 de enero de 1979, que son normas de obligado cumplimiento, si en verdad se quiere respetar este derecho fundamental.

Las administraciones centrales y autonómicas, si son verdaderamente democráticas, deben promover de modo subsidiario dicha educación libremente elegida, sin que el Estado intente imponer concepciones religiosas o morales,

Llamamiento ante la emergencia educativa

“La educación católica  – ha dicho el Papa Francisco –  es uno de los desafíos más importantes de la Iglesia, dedicada hoy a realizar la nueva evangelización en un contexto histórico y cultural en constante transformación”. Por ello, los Obispos animamos a los padres cristianos a que inscriban a sus hijos en la asignatura de Religión y Moral católica, y agradecemos a los docentes de dicha asignatura su servicio a la formación integral de los alumnos. Según Benedicto XVI, “la dimensión religiosa es intrínseca al hecho cultural, contribuye a la formación global de la persona y permite transformar el conocimiento en sabiduría de vida”.

La enseñanza de la religión, libremente elegida por los padres y por los alumnos, ayuda a descubrir que “la dimensión religiosa no es una superestructura, sino que forma parte de la persona, ya desde la primera infancia; es apertura fundamental a los demás y al misterio que preside toda relación y todo encuentro entre los seres humanos. La dimensión religiosa hace al hombre más hombre”. Esto es lo que el Concilio Vaticano II quiso decir en su célebre sentencia: “Cristo manifiesta plenamente el hombre al propio hombre” (GS 22).

Desde esta breve carta pastoral como Arzobispo de Zaragoza agradezco a los padres y a los alumnos en edad escolar el ejercicio libre y responsable del derecho que año tras año muestran para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral católica. Al mismo tiempo aprovecho la oportunidad para mostrar mi agradecimiento sincero y confianza en los Profesores de Religión que, con espíritu apostólico y dedicación profesional, imparten esta enseñanza con la esperanza de superar las dificultades actuales con la ayuda del Señor y la intercesión de la Virgen del Pilar.

Con mi afecto y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.