Gracias, Santo Padre Francisco

Mons. Julian LópezMons. Julián López           Queridos Diocesanos:

Estamos en Pascua, tiempo de celebrar con alegría la presencia de Jesús Resucitado que envía sin cesar el Espíritu Santo sobre la Iglesia, la humanidad y la creación entera. ¡Feliz Pascua Florida! una vez más. Pero esta vez, aunque os escribo a vosotros, voy a dirigirme especialmente al Papa Francisco porque creo que los diocesanos de León -yo también- y los fieles católicos y aun los hombres de buena voluntad tenemos una deuda cada vez más grande con su persona.

En primer lugar, Santo Padre, gracias por vuestro testimonio personal y por vuestro estilo como pastor no solo de la Iglesia de Roma, cabeza y madre de las demás Iglesias, sino también de toda la grey que el Señor confió al apóstol Pedro. El 13 de marzo pasado se cumplieron tres años de vuestra elección para el ministerio petrino. Gracias por vuestra impresionante dedicación a la misión recibida y, especialmente, por vuestro talante profundamente evangélico y libertad de espíritu, por vuestra cercanía con inteligencia y sencillez a los pequeños, a los pobres, a los que sufren. Y por vuestra coherencia, constancia y talante evangélico. En la pasada Semana Santa fuisteis a un centro de acogida para refugiados para celebrar el Jueves Santo lavando los pies a cuatro mujeres y ocho hombres, recordando que todos, católicos, coptos, evangélicos, musulmanes, hindúes…, son hijos de Dios y desean vivir en paz integrados en la sociedad. Y, en el momento de escribiros esta carta abierta, habéis anunciado la visita, acompañado del patriarca de Constantinopla, a la isla griega de Lesbos, la principal puerta de entrada de refugiados y migrantes a Europa, visita que debería hacer pensar a los gobernantes porque es inhumano cerrar las fronteras a los que huyen de la guerra o de la pobreza, y a todos nosotros que no podemos mirar para otro lado ante tanto sufrimiento y desolación.

Gracias también, especialmente, por la acogida que nos dispensó en Roma el pasado día 30 de marzo, al final de la audiencia general de los miércoles, a la peregrinación diocesana de León. Fue una sorpresa emocionante escuchar, no al presentador habitual en lengua española sino a Vuestra Santidad en persona, el saludo a los leoneses pronunciando también mi nombre. Y después en el besamanos, cuando le manifesté la adhesión y el afecto de los peregrinos y de la Diócesis, interesarse por los sacerdotes, especialmente mayores y enfermos, y por los seminaristas a los que dirigió también su sonrisa y un saludo con su mano mientras yo los señalaba y ellos gritaban y agitaban los brazos en el “reparto speciale” desde donde siguieron la audiencia. Los restantes peregrinos le vieron muy de cerca también cuando Vuestra Santidad pasaba a su lado en el “papamóvil”.

Gracias, por último, por la Exhortación Apostólica postsinodal “Amoris laetitia” (La alegría del amor) que se acaba de dar a conocer y que nos ha enviado previamente a los obispos con un precioso autógrafo que dice: Querido hermano: Invocando la protección de la Sagrada Familia de Nazaret, me complazco de enviarle mi Exhortación “Amoris laetitia” por el bien de todas las familias y de todas las personas, jóvenes y ancianas, confiadas a su ministerio pastoral. Unidos en el Señor Jesús, con María y José, le pido que no se olvide de rezar por mí”: Franciscus.

Gracias, Santo Padre, por el documento y por este gesto lleno de cordialidad. Procuraré colaborar como nos pide y cuente con la oración y el afecto de nuestra Diócesis.

 

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella