La Iglesia, madre de vocaciones

eusebiohernandezobtarazonaMons. Eusebio Hernandez          Queridos hermanos y amigos:

Este cuarto domingo de Pascua recibe el nombre del Buen Pastor, en las lecturas de la Misa Jesucristo es presentado como aquel que cuida de su rebaño por el que ha entregado su vida y ha resucitado venciendo la muerte.

Desde hace cincuenta y tres años, en este domingo, se invita a todos los fieles cristianos a rezar por las vocaciones. Este año la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, nos presenta a la Iglesia, madre de vocaciones. Éste es el aspecto que el papa Francisco subraya en su mensaje para este año. Con estas palabras comienza su mensaje:

Cómo desearía que, a lo largo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, todos los bautizados pudieran experimentar el gozo de pertenecer a la Iglesia. Ojalá puedan redescubrir que la vocación cristiana, así como las vocaciones particulares, nacen en el seno del Pueblo de Dios y son dones de la divina misericordia. La Iglesia es la casa de la misericordia y la «tierra» donde la vocación germina, crece y da fruto.

Dos objetivos fundamentales para este Año Jubilar, descubrir que todo bautizado tiene una llamada de Dios, su vocación cristiana y, que del seno del Pueblo de Dios nacen las vocaciones particulares. La Iglesia es nuestra madre que es fecunda dando a luz nuevos hijos de Dios y, a la vez, dándonos nuevas vocaciones consagradas al servicio de la Iglesia. Descubrir la propia vocación cristiana y la vocación consagrada es sentirnos amados por Dios que a través de Jesús nos mira compasivamente, como nos dice el Papa en su mensaje:

Toda vocación en la Iglesia tiene su origen en la mirada compasiva de Jesús. Conversión y vocación son como las dos caras de una sola moneda y se implican mutuamente a lo largo de la vida del discípulo misionero.

Todos debemos sentirnos comprometidos en este doble sentido: que cada bautizado descubra su vocación como hijo de Dios y que, desde ese ser hijo de Dios, otros muchos descubran su especial consagración. En este día nuestro compromiso es la oración para que esto sea una realidad en nuestra diócesis y en toda la Iglesia. Oración que cada día debemos realizar sin cansarnos y llenos de confianza.

El papa Francisco en su mensaje insiste en este compromiso de todo el Pueblo de Dios: En esta jornada, dedicada a la oración por las vocaciones, deseo invitar a todos los fieles a asumir su responsabilidad en el cuidado y el discernimiento vocacional. Cuando los apóstoles buscaban uno que ocupase el puesto de Judas Iscariote, san Pedro convocó a ciento veinte hermanos (Hch. 1,15); para elegir a los Siete, convocaron el pleno de los discípulos (Hch. 6,2). San Pablo da a Tito criterios específicos para seleccionar a los presbíteros (Tt 1,5-9). También hoy la comunidad cristiana está siempre presente en el surgimiento, formación y perseverancia de las vocaciones (cfr. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 107).

Unámonos hoy a toda la Iglesia que con confianza suplica a su Señor. Nuestra diócesis de Tarazona necesita también vocaciones. Sabemos que el Señor sigue llamando por eso no desfallecemos para que su voz sea escuchada en el corazón de muchos.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernandez Sola, OAR
Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 218 Articles
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.