Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano                  El cuarto domingo de Pascua, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas. El lema elegido para esta ocasión es: “Te mira con pasión”.

Los fines de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones son los que han sido establecidos y comentados en los Mensajes Pontificios dirigidos cada año a toda la Iglesia: dicha Jornada constituye un testimonio público de la comunidad en oración para hacer realidad el mandato del Señor: “Rogad al Dueño de la mies que envíe operarios a su mies” (Mt 9, 38; Lc 10, 2). En el contexto de esta jornada, es también muy importante que todos los creyentes descubramos la experiencia de nuestra vida, como una respuesta a la llamada de Dios: “Cómo desearía que, a lo largo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, todos los bautizados pudieran experimentar el gozo de pertenecer a la Iglesia. Ojalá puedan redescubrir que la vocación cristiana, así como las vocaciones particulares, nacen en el seno del Pueblo de Dios y son dones de la divina misericordia. La Iglesia es la casa de la misericordia y la «tierra» donde la vocación germina, crece y da fruto”. (Francisco, Mensaje para la LIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones).

La diócesis de Teruel y Albarracín y todas sus parroquias y comunidades religiosas, movimientos y asociaciones deben acoger las propuestas de esta jornada como un momento de gracia, de oración compartida, de confianza en el Señor que no defrauda y de acrecentar la toma de conciencia en nuestra responsabilidad a la hora de acompañar procesos vocacionales: “en esta jornada, dedicada a la oración por las vocaciones, de seo invitar a todos los fieles a asumir su responsabilidad en el cuidado y el discernimiento vocacional. Cuando los apóstoles buscaban uno que ocupase el puesto de Judas Iscariote, san Pedro convocó a ciento veinte hermanos (Hch 1, 15); para elegir a los Siete, convocaron el pleno de los discípulos (Hch 6, 2). (…)También hoy la comunidad cristiana está siempre presente en el surgimiento, formación y perse verancia de las vocaciones (cf. exhort. ap. Evangelii gaudium, n. 107)”. (Francisco, Mensaje para la LIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones). En este momento de la historia, los cristianos que peregrinamos en la Iglesia de Teruel y Albarracín, nos sentimos convocados como comunidad diocesana a seguir rogando juntos al Señor para que envíe vocaciones a su Iglesia. Allí donde intentamos vivir nuestra fe, puede ser un lugar propicio que el Señor utilice para suscitar nuevas vocaciones. “La llamada de Dios se realiza por medio de la mediación co munitaria. Dios nos llama a pertenecer a la Iglesia y, después de madurar en su seno, nos concede una vocación específica. El camino vocacional se hace al lado de otros hermanos y hermanas que el Señor nos regala: es una convocación”. (Francisco, Mensaje para la LIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones).

Todos los cristianos de una comunidad, los catequistas, los acompañantes de la pastoral juvenil y vocacional y todos los agentes de pastoral en general, estamos llamados a vivir con alegría nuestra fe y compartir el gozo de haber sido llamados a seguir a Jesús. Y a trasmitir con convicción que el Señor sigue llamando y que puede, a través de la mediación de nuestra persona, seguir tocando el corazón de chicos y chicas de Teruel para seguir al Señor con radicalidad. También los sacerdotes, de un modo especial, estamos llamados a ello, pues el cuidado pastoral de las vocaciones es una parte fundamental de nuestro ministerio pastoral.

En definitiva, todos estamos llamados a tomar conciencia del dinamismo eclesial de la vocación, para que nuestras comunidades se conviertan en auténticos senos maternos que acogen el don del Espíritu Santo que, por la misericordia de Dios, se centra en la llamada concreta de una persona. “La maternidad de la Iglesia se expresa a través de la oración perseverante por las vocaciones, de su acción educativa y del acompañamiento que brinda a quie nes perciben la llamada de Dios”. (Francisco, Mensaje para la LIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones).

Unamos nuestra plegaria en esta Jornada de Oración, para ayudar a muchos jóvenes a descubrir que verdaderamente Jesús les mira con pasión y les llama a seguirle.

   + Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.