En la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones – Te mira con pasión

ginesgarcia2Mons. Ginés García Beltrán       Este domingo, IV del tiempo de la Pascua, celebramos la 53ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas. Una oportunidad más para mirar nuestra vida de fe como una vocación.

Efectivamente, Dios nos ha llamado a todos a participar de su misma vida y nos ha hecho herederos de su Reino. Por el bautismo nos hemos incorporado a Cristo y hemos entrado a formar parte de su Cuerpo que es la Iglesia. Cristo e Iglesia son las referencias necesarias que tenemos para mirar nuestra vocación a la vida cristiana, y en ella a esa específica vocación a la que todos, sin excepción, somos llamados.

Ninguna vocación en la Iglesia se puede entender sino desde la mirada compasiva de Dios, que se manifiesta en su Hijo, rostro de la misericordia del Padre. Cada vocación es una mirada llena del amor de Dios. La vocación es llamada, y toda llamada manifiesta una elección, una predilección, un interés amoroso. Somos elegidos por Dios en su Hijo. Dios se fija en nosotros y nos invita a estar con Él, a vivir con Él, a ser uno con Él. En este sentido su llamada es de predilección, no en orden a nuestros méritos sino a su bondad. La vocación nace de lo más profundo del corazón de Dios y es una llamada al amor, a reproducir en la grandeza y pobreza de nuestra vida el amor en el que hemos sido llamados. Son muchas las escenas del Evangelio donde aparece Jesús mirando a los que habla, a los que cura, y a los que llama. Los mira con amor y les dice. “Sígueme”. Es difícil resistirse a la mirada de Jesús, es difícil resistirse al amor. Dejarse mirar por el Señor es la experiencia que funda la vida de un hombre o una mujer y lo lanza a la fascinante aventura del seguimiento del Señor.

Fundamental es también en la vocación la mediación – las mediaciones humanas-. Y la primera e insustituible mediación es la Iglesia. La vocación, como nos recuerda el Papa en su mensaje para esta Jornada, nace en la Iglesia, y en ella crece, y es la Iglesia quien la sostiene. Al margen de la vida de la Iglesia no puede haber verdadera vocación, ni pueden florecer las vocaciones de especial consagración. La escasez de vocaciones que padecemos en el momento presente es el fruto de una falta de vida cristiana en los jóvenes y en la familia. ¿En qué campo crecerá la planta de la vocación sino en el de la Iglesia? Una Iglesia que acoge y acompaña, una Iglesia que anuncia con pasión y audacia al Señor Jesús, que lo celebra en los sacramentos y lo vive en la caridad. Nuestras comunidades tienen que ser lugares de referencia para los jóvenes, al menos comunidades que los interrogan  siendo experiencia contracorriente de un mundo sin Dios.

Os invito a todos, queridos hermanos, y especialmente a vosotros sacerdotes, consagrados, seminaristas, como lo hago conmigo mismo, a hacer un profundo examen de conciencia: ¿Ven los jóvenes en nosotros a ese Cristo que los mira con amor y los llama? ¿Ven en nuestra Iglesia la casa acogedora que se ha convertido en hogar donde todos vienen a beber el agua fresca de un Dios que nos abraza con misericordia? ¿Les mostramos suficientemente que el amor es el triunfo de la verdad, un amor que lleva a la verdad de la vida? ¿Al ver nuestra vida se sentirán atraídos a seguir al Señor como nosotros intentamos hacer cada día?

No me cabe ninguna duda que todos queremos ser buenos cristianos, que los sacerdotes y los consagrados nos esforzamos cada día en vivir en fidelidad a nuestra vocación y misión. Pero no podemos quedarnos en lo que hacemos, hemos de aspirar a más. La vida cristiana se lleva mal con la acomodación. Nuestra vida no tiene meta en esta tierra; estamos llamados a tener corazón inquieto y apasionado para buscar el “más”. Ojalá los jóvenes vean en nosotros coherencia, autenticidad, ilusión y alegría. Ojalá vean en nosotros hombres y mujeres de Dios, que abiertos al Misterio son mediación para que otros recorran ese mismo camino, siempre junto.

Estoy profundamente convencido de la fuerza de la oración. No nos cansemos de rezar por las vocaciones, y por los jóvenes. Con nuestra oración venzamos a Dios que está deseando ser vencido en favor de los hombres. Y no olvidemos ser testigos de lo que somos, que nuestras vidas sean testimonio vivo del Señor que nos ha llamado, y sigue llamando sin cansarse.

“Que María interceda por las comunidades cristianas, para que sean fuente de auténticas vocaciones al servicio del Pueblo santo de Dios” (Francisco).

Con mi afecto y bendición.

+ Ginés García Beltrán,

Obispo de Guadix

Mons. Ginés García Beltrán
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S. E. R. Mons. Ginés Ramón García Beltrán, nació en Lorca (Murcia), siendo natural de Huércal-Overa (Almería), el día 3 de octubre de 1961. Después de cursar estudios de Enseñanza Media en el Instituto de Huércal-Overa de 1975 a1979, ingreso en el Seminario Conciliar de San Indalecio, de Almería. Cursó estudios de Teología en la Facultad de Teología de la Compañía de Jesús en Granada. Tras obtener la graduación de Bachiller en Teología en 1984, es ordenado sacerdote el 20 de septiembre de 1985. Licenciado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma en 1986. En 1987 cursó estudios de doctorado en Derecho Canónico en la misma Universidad, y especialización en derecho matrimonial en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Ha desempeñado el ministerio sacerdotal como párroco de Mojácar (1987-1989), Rioja (1993-1994), «Santa María de los Ángeles», de la Capital (1994-996). Capellán de las Religiosas de la Inmaculada Niña «Divina Infantita» (1993-1994) y de las Religiosas Siervas de los Pobres, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús (1990-1992 y 2004 -2005). Arcipreste en la Capital (1994-1996). En 1996 Mons. D. Rosendo Álvarez Gastón le nombra Vicario General y Moderador de Curia, cargos en los que es confirmado en 2002 hasta 2005, por Mons. Adolfo González Montes, quien le nombra Canónigo Doctoral en 2003. Administrador parroquial de La Cañada y Costacabana (2005-2006); y de nuevo párroco de la importante parroquia de San Sebastián de la Capital de Almería, desde 2006. De 1989 a 1992 ejerció como Vicerrector del Seminario, Formador y Director espiritual en los Seminarios Mayor y Menor de Almería. Defensor del Vínculo y Promotor de Justicia (desde 1989). Delegado Episcopal en el Colegio Diocesano de San Ildefonso (1991-1994). Profesor (desde 1990) y Rector en el «Instituto Teológico San Indalecio» para la formación teológica y pastoral diocesana (1993-1997). Delegado Episcopal del IV Sínodo Diocesano (1996-1999). En el «Centro de Estudios Eclesiásticos» del Seminario Conciliar (afiliado a la Facultad de Granada) ha sido Jefe de Estudios (1996-2003), Profesor de Teología (1997-2003), y es actualmente Profesor Ordinario de Derecho Canónico (desde 2005). En el «Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería» (adscrito a la Universidad Pontificia de Salamanca), ha sido Profesor de Derecho Canónico y Síntesis teológica (2007-2008). Entre otros cargos que ha desempeñado, el Obispo de Guadix fue durante años Profesor de Religión en diversos Institutos de Enseñanza Media (1989-1994). Responsable de Formación Espiritual de grupos de matrimonios. Como miembro del Tribunal Eclesiástico, ha sido en diversas causas Juez instructor y «ad casum»; entre ellas en la Causa de los Mártires de Almería (2003). Representante del Obispado de Almería en Unicaja (2001-2007). Miembros del Consejo Presbiteral (1995-2006), Consejo Pastoral Diocesano (1995-2006), Colegio de Consultores (desde 1995), Consejo Diocesano de Asuntos Económicos (2003-2005) y Consejo Diocesano de Arte y Patrimonio (1997-2005). El 3 de diciembre Su Santidad el Papa Benedicto XVI nombró a Mons. Ginés Ramón García Beltrán como nuevo obispo de Guadix. El 27 de febrero de 2010 fue consagrado obispo en la Plaza de Las Palomas, de la ciudad accitana. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Permanete y Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, desde el 12 de marzo de 2014. Anteriomente había sido miembro de la CEMCS y de la Comisión Episcopal de Patrimonio, desde 2010 a 2014. En la Asamblea de Obispos del Sur de España es el Obispo delegado para los Medios de Comunicación Social. El 13 de julio de 2016 fue nombrado miembro de la Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede.