Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones nativas

mons_martorellMons. Julián Ruiz Martorell            Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

En este domingo del Buen Pastor se celebran de modo conjunto dos campañas que convergen en sus objetivos: la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas. La segunda la organiza Obras Misionales Pontificias, para orar y colaborar económicamente con las vocaciones que surgen en territorios de misión.

El Papa Francisco, en su “Mensaje para la LIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones”, insiste en la mediación eclesial y propone tres grandes ideas:

  1. la vocación nace en la Iglesia;
  2. la vocación crece en la Iglesia;
  3. la vocación está sostenida por la Iglesia.

Según el Santo Padre, la Iglesia es “madre de vocaciones”. Toda vocación en la Iglesia tiene su origen en la mirada compasiva de Jesús. El Papa afirma: “La iglesia es la casa de la misericordia y la «tierra» donde la vocación germina, crece y da fruto”. Por ello, “la llamada de Dios se realiza por medio de la mediación comunitaria. Dios llama a pertenecer a la Iglesia y, después de madurar en su seno, nos concede una vocación específica”.

La comunidad cristiana, que está presente en el surgimiento, formación y perseverancia de las vocaciones, tiene que asumir su responsabilidad en el cuidado y el discernimiento vocacional.       Escribe el Santo Padre en su “Mensaje”: “La maternidad de la Iglesia se expresa a través de la oración perseverante por las vocaciones, de su acción educativa y del acompañamiento que brinda a quienes perciben la llamada de Dios. También lo hace a través de una cuidadosa selección de los candidatos al ministerio ordenado y a la vida consagrada. Finalmente es madre de las vocaciones al sostener continuamente a aquellos que han consagrado su vida al servicio de los demás”.

En los relatos de vocación del Nuevo Testamento destacan dos aspectos: la revelación de la persona de Jesús, que llama con una autoridad suprema, y la respuesta ejemplar de los discípulos, que dejan todo y le siguen. La iniciativa soberana de Jesús y el seguimiento incondicional de los discípulos indican que la vocación es un don fundamental. La vocación es algo grande que el Señor hace, porque es Él quien tiene la iniciativa. Acoger su llamada significa recibir en la vida su amor y su misericordia. Seguir a Jesús quiere decir ofrecerle una disponibilidad sincera y completa.

“Te mira con pasión” es el lema de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. En el Año de la Misericordia es importante percibir la mirada de Jesucristo, que es capaz de cambiar toda la vida de quien la acoge. Quien experimenta interiormente la mirada penetrante y llena de vida del Señor comienza un seguimiento que le hará vivir un amor agradecido y generoso.

Se puede concentrar el inicio de la vocación en el encuentro entre dos miradas. El Señor mira con amor apasionado y los elegidos se sienten envueltos en una mirada inédita y transformadora. Así se aprende a ver con ojos nuevos y a mirar con ojos enamorados.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 339 Articles
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.