Claves para vivir un Año de Misericordia con corazón

Mons. Cerro ChavesMons. Francisco Cerro         El Jubileo del perdón y de la misericordia es una invitación a entrar por la puerta de la salvación, que es Cristo, y vivir como Iglesia en salida para acercarnos a los que sufren.

Es un año de Gracia donde, trabajar la misericordia y el perdón, nos abre a unas relaciones nuevas en la sociedad, en las parroquias, en las comunidades…

¿Cómo lograr los objetivos de un año donde la contemplación del Corazón misericordioso nos debe llevar a una profunda reconciliación? ¿Cuál sería el alma de nuestro XIV Sínodo Diocesano donde estamos metidos de lleno, en este Jubileo de la Misericordia?

La vida de la Iglesia es Cristo vivo que, a través del Espíritu Santo, nos introduce en la profunda Misericordia del Padre, ¿Qué debemos cuidar en este año de la Misericordia?

1. A través de los salmos, especialmente los 10 salmos de la Misericordia, expresamos como se nos ha revelado esa Misericordia de Dios, que tiene su culminación en el rostro misericordioso de Cristo. Los salmos son expresión de la vida de oración de todo creyente, del encuentro de Dios con el hombre que lleva a la experiencia de alabanza, de perdón, de acción de gracias… manifestando todas las actitudes que se dan en el corazón de la persona que ora.

2. Las parábolas de la Misericordia, nos recuerdan la ternura del Padre que siempre acoge y perdona a los hijos destrozados por la vida. La lógica del “uno” que se refleja en las parábolas (un hijo, una oveja, un dracma…), nos habla de la locura del Amor de Dios por cada uno de nosotros, nos lleva a una espiritualidad que nos ayuda a experimentarnos infinitamente amados por el Señor de un modo personal y único.

3. Los grandes textos al servicio de la Misericordia de Dios con los pobres en los Santos Padres. La Tradición con mayúsculas en la Iglesia, a través de los Santos Padres, ha desarrollado de una manera bellísima la Misericordia del Señor con los más pobres y necesitados, los predilectos de su corazón.

4. Ojos de Misericordia de la Madre de Dios. María, Madre de Misericordia, es la persona que más se ha identificado con los proyectos del Corazón de Dios. Volver la mirada a esos ojos misericordiosos de Madre nos introduce en lo más profundo de la vida cristiana, del Evangelio.

5. La práctica de las obras de Misericordia. Una espiritualidad que no aterriza en el amor y servicio a los pobres ha “descafeinado” la Misericordia del Evangelio. Es verdad que cada vez que llamamos a Dios Padre, Él nos responde: ¿Dónde está tu hermano? La práctica de las obras de Misericordia, materiales y espirituales, nos lanza un buen programa para vivir un Año de Misericordia que nos ayude a llegar al Corazón de Dios y al corazón de los hermanos.

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.