Fiesta de la divina misericordia

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar        Queridos diocesanos:

Hoy, II Domingo de Pascua, celebramos la fiesta de la divina misericordia. El objetivo de esta preciosa fiesta es convencernos del amor misericordioso de Dios con nosotros. Jesús prometió a Santa Faustina Kowalska su misericordia, a ella le prometió el perdón total de los pecados y penas a quienes ese día comulguen; es decir, si la persona se confiesa y comulga ese día gana inmediatamente Indulgencia plenaria, obtiene el perdón total de la penas y culpas merecidas por haber pecado. El mensaje de misericordia es que Dios nos ama a todos sin importar lo grandes o los muchos que sean nuestros pecados. Él quiere que reconozcamos que su misericordia es más grande que nuestros pecados para que nos acerquemos a Él con confianza, para que recibamos su misericordia y la derramemos sobre otros, para que todos participemos de su gozo y desde Él podamos ser misericordiosos con los demás.

Tres son los objetivos que nos propone esta fiesta entrañable: 1. Pedir la misericordia de Dios: Dios quiere que nos acerquemos a Él por medio de la oración constante, arrepentidos de nuestros pecados y pidiéndole que derrame su misericordia sobre nosotros y sobre el mundo entero. 2. Ser misericordiosos con los demás: Dios quiere que experimentemos su misericordia en primera persona y que, desde esa experiencia, nos sintamos llamados a ser misericordiosos con los demás. 3. Mirar a Jesús y confiar en Él:Cristo nos lleva a confiar en la misericordia divina pues todo su actuar con los pecadores estuvo siempre cargado de misericordia.

Estos tres objetivos coinciden plenamente con lo que ha buscado el Papa al convocar el Jubileo de la misericordia que estamos celebrando. El Año Santo, no lo olvidemos, nos invita a centrar la mirada en Jesucristo porque Él ha sido enviado al mundo con la misión de revelar el verdadero rostro de Dios. La nota de identidad que define el ser de Dios es ser Padre con entrañas maternas que se conmueven ante los pecadores y a los que ofrece siempre su perdón, su amor, su ternura y su cercanía. Esta identidad de Dios es la que cantan diversos salmos y distintos textos del Antiguo Testamento “porque es eterna su misericordia” (Sal 136) Toda la historia de la alianza de Dios con su pueblo es una historia de misericordia en la que, a la infidelidad del pueblo elegido, le sigue siempre la misericordia de Dios compasivo y misericordioso.

Pero especialmente es Cristo en el Nuevo Testamento el que nos revela elverdadero rostro de Dios conmovido ante los pecadores a los que ofrece siempre su perdón. Su actuar con los pecadores está siempre lleno de misericordia. Pero el Jubileo de la misericordia nos hace caer en la cuenta, desde su mismo lema “Misericordiosos como el Padre”, que la misericordia no es sólo la nota esencial de la identidad de Dios sino que es también la nota que define a los cristianos. Por eso se nos llama a que, lo mismo que el Padre es misericordioso con nosotros, lo seamos también con los demás. Cristo mismo nos lo enseñó también en la oración del Padrenuestro cuando nos dijo que teníamos que rezar diciendo:“perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. El Jubileo que estamos viviendo, lo mismo que la fiesta de la divina misericordia, nos invita a acoger la misericordia de Dios para ofrecerla a los demás.

Que esta fiesta nos ayude a refrescar el precioso contenido teológico que tiene el Jubileo de la misericordia para que, comprendiendo y experimentando el perdón y la misericordia de Dios, dejemos que Él entre en nuestra vida, nos acerquemos con confianza a Él y nos decidamos a vivir esa misma misericordia con nuestros hermanos. Que María, Madre de misericordia, reflejo de la ternura y misericordia de Dios, nos ayude a ello.

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.