Las Obras de Misericordia Espirituales: enseñar, aconsejar, corregir

Mons Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas           La resurrección de Jesucristo confirma que Dios es misericordia. Este  tiempo es también el indicado para seguir reflexionando sobre la misericordia vivida y ofrecida.

Estas obras de misericordia ofrecen muchas posibilidades.

Todos estamos de acuerdo en que debe ofrecerse una enseñanza de calidad a niños, adolescentes y jóvenes, aunque no siempre compartamos  del todo los contenidos, el modelo educativo y en que dimensiones se debe educar.

Debemos ser muy conscientes que son los padres o los tutores —en todo caso— los responsables de la educación.

Mucho más difícil es actualizar la corrección, sea porque no queremos complicarnos la vida y pensamos que “éste no es mi problema”, o sea porque la corrección no se hace con estimación y delicadeza, o sea simplemente porque pensamos que cada cual haga lo que quiera, pese a que escoja un camino equivocado.

Me limito a reflexionar en torno a una actitud que considero importante, y a la que con frecuencia no se da importancia: el trato amable. Enseñemos y practiquemos la buena educación.

La forma como nos aproximamos y tratamos a los demás —externa e internamente— manifiesta la verdadera consideración y estima que les tenemos. Y es algo que se repite cada día, porque la vida está hecha de encuentros, en casa, entre vecinos, en el trabajo, en la escuela o en la universidad, en la calle, en el grupo de amigos, en la parroquia, en el club deportivo…

Es importante darse cuenta de la “mirada y el trato” de Jesús en los evangelios.

Santa Bernardita, para describir cómo eran las apariciones de la Señora, “la virgen  de Lourdes”, decía: “Me ha mirado como una persona”. Todavía no conocía quien era, pero estaba admirada de que alguien que parecía muy importante la tratase de usted y con amabilidad.

Los voluntarios de Caritas me comentan que aquellos a quienes sirven agradecen tanto o más la compañía, la conversación, la amabilidad… que las ayudas materiales. Porque se sienten personas con dignidad. ¿Acaso no son los evangelios, en gran medida, narraciones de encuentros de Jesús con muchas personas diferentes? ¿Cuál era la mirada, la acogida, y el trato que ofrecía Jesús? Es cierto que encontramos algunas reacciones que parecen de distanciamiento, aun buscando un bien mayor. Pero contemplemos su “buen trato”.

No está de moda enseñar “buen trato”. Se da importancia a la adquisición de conocimientos, pero, con frecuencia,  no se armonizan  con la manera de relacionarnos con los demás. Nos contentamos con unos mínimos. No es habitual pedir perdón y disculpas, esperar el turno para hablar, expresarse con delicadeza, cuidar el lenguaje, evitar expresiones zafias y de mal gusto, evitar según que comentarios en ausencia del interesado y rumores que pueden llegar a la calumnia. No se tiene en cuenta la edad, los cargos de responsabilidad, los vínculos familiares de padres, hijos, hermanos, abuelos…, siendo todo ello muy necesario.

Hay que considerar como obras de misericordia “las virtudes sociales”, que son muestra del amor hacia los demás y tan necesarias para una sana convivencia. Valores tan de moda, apreciados y proclamados como la dignidad, los derechos humanos, la tolerancia, la no discriminación… exigen que se concreten también en los pequeños detalles cotidianos deeducación y cortesía entre las personas. Son auténticas obras de misericordia que todos tenemos a nuestro alcance. Ejerciéndolas las enseñamos, y también con frecuencia se convierten en correctoras por medio del ejemplo y desde la sencillez  y la amabilidad.

 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 412 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.