Jornada a favor de la vida

HoyoLopezRamonMons. Ramón del Hoyo           Queridos fieles diocesanos:

  1. El próximo 4 de abril, Solemnidad de la Anunciación del Señor este año, celebramos la jornada anual PRO-VIDA, bajo el lema: Cuidar la vida, sembrar esperanza.

Los constantes atentados contra este bien sagrado y la violación del derecho a la vida del que va a nacer, nos muestran la fragilidad de la existencia humana y la necesidad de su protección. Esta convicción se fundamenta en la verdad irrefutable de que la vida y la dignidad de las personas constituyen un bien precioso que es preciso defender y promover con decisión, apoyándonos en el derecho natural.

La Iglesia afirmará y defenderá siempre este derecho a la vida de todo ser humano, también del aún no nacido, como un derecho inviolable. Este derecho no depende de elecciones políticas o del consenso social, sino que se basa en un principio moral objetivo, radicado en la ley natural, cuyo contenido es accesible a la razón humana.

 

  1. En las páginas de la Sagrada Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, Dios se revela como el Viviente que da vida e indica la senda de la vida plena (cf. Gn 2,7). Dios es la fuente de la vida.

Jesús es la Encarnación del Dios vivo, el que trae vida frente a tantas obras de muerte, frente al pecado y el egoísmo. Jesús acoge, ama, anima, perdona, nos da fuerza para caminar y recuperar de nuevo la vida de la amistad perdida con Él y con los demás.

 

Jesús nos trae la vida de Dios, el Espíritu Santo que nos anima y llena de esperanza. ¡Una pena que el ser humano no elija la vida, sino que se guía por ideologías que ponen obstáculos a la vida, que no la respetan porque vienen dictadas por egoísmos e intereses de lucro, de poder y de placer! No es éste el verdadero camino del amor, ni se busca el bien del otro.

 

  1. El Evangelio de la Vida lleva a la libertad y a la plena realización del hombre. Querer construir la ciudad del hombre, por el contrario, al margen de las enseñanzas divinas y de la propia ley natural, nos conduce a una nueva Torre de Babel.

El resultado es, que el Dios vivo es sustituido por ídolos humanos y pasajeros, que ofrecen momentos atrayentes  de aparente libertad, pero al final son portadores de nuevas formas de esclavitud y de muerte. Esto nos dice la sabiduría del salmista: “los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos”.

Éste es el camino a seguir, con nuestra confianza puesta siempre en el Dios de la Vida. Supliquemos especialmente en esta jornada por quienes sufren tantos ataques en contra de este bien, fuente de libertad y esperanza. Como María Santísima, nuestra Madre del Cielo, digamos siempre “sí” a la vida, y al Dios vivo que nos salva.

Con mi saludo agradecido en el Señor.

 

+ Ramón del Hoyo López

Obispo de Jaén

 

Mons. Ramón del Hoyo
Acerca de Mons. Ramón del Hoyo 149 Articles
Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.